(La Tercera-Pulso) Ha vivido 18 años en Brasil, 14 en Argentina y lleva 10 en Chile. Por eso el acento de Augusto Hermo, el nuevo director ejecutivo de la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático (ASCC) es una mezcla de los tres países. Asumió en agosto en el nuevo cargo, pero desde 2018 trabajaba como subdirector de Programas y Proyectos de esta entidad, que tiene como objetivo fomentar el desarrollo sostenible y acciones contra el cambio climático en el sector privado, tanto en grandes empresas, como en medianas e incluso en pequeños productores.

La ASCC es un comité público-privado de Corfo que basa su acción en acuerdos voluntarios, donde los más destacados son los Acuerdos de Producción Limpia (APL). También enfoca su actividad en acuerdos territoriales y de preinversión. Son una pieza clave en el desarrollo sostenible y los compromisos de Chile frente a la lucha contra el cambio climático comprometidos en el Acuerdo de París. Pero muchas veces su accionar pasa desapercibido.

¿Cuál será el foco de su trabajo?

-Sostener y acelerar la estrategia que ya se venía haciendo. La idea es salir de esta lógica que vincula a la sustentabilidad con aspectos meramente ambientales y verdes. Somos un comité de Corfo que tiene un énfasis en el fomento productivo. O sea, más allá de los 1,5 millones de toneladas que hemos logrado reducir desde que fuimos NAMA (Acción de Mitigación Nacionalmente Apropiada) en el 2012, hemos contabilizado cerca de $70 mil millones en reducción de costos, 3 millones de metros cúbicos en reducción de agua y logrado 17 mil trabajadores capacitados en eficiencia energética y eficiencia hídrica. Con lo cual, la sustentabilidad es un muy buen negocio dentro de la matriz productiva.

¿Cómo acelerar esa estrategia en una realidad económica donde muchas empresas han sido afectadas, especialmente las pymes?

-Esta pandemia ha tenido un costo altísimo en vidas, a nivel económico y en la dinámica social. Pero creo que debemos tratar de mirar esta situación como un objetivo a superar. Y desde ahí, se abre una serie de oportunidades.

¿Por ejemplo?

-Ha pasado una serie de cosas con la pandemia. Primero, hay una toma de conciencia de la importancia de la biodiversidad como escudo protector de enfermedades infectocontagiosas. Este último invierno ha sido el con menos contaminación. A nivel productivo, nos estamos desafiando a hacer cosas a través de la innovación. La pandemia es el mejor contexto, porque la recuperación puede ser con un sello más sustentable.

¿En esa misma línea, en qué tipo de acuerdos harán más énfasis en lo que queda del año y el próximo?

-En los APL sectoriales llevamos más de 180 acuerdos, de los cuales existen 71 activos, que alcanzan casi 2.800 empresas. Por otro lado, tenemos los acuerdos territoriales que se expresan en los Acuerdos de Preinversión y los Acuerdos de Gestión de Cuenca, que han terminado el año pasado su etapa piloto, donde hemos tenido varios aprendizajes y ahora, empezaremos una etapa de reforzamiento.

¿Cuál es la contribución de esos acuerdos territoriales en la sustentabilidad y cambio climático?

-Si queremos llegar a una matriz energética más limpia a través de Energías Renovables No Convencionales (ERNC), son claves los Acuerdos de Preinversión, ya que están diseñados para promover el diálogo temprano, antes de que los proyectos de inversión entren al SEA, de tal manera de facilitar y acelerar su tramitación.

¿Y en el tema hídrico?

-El gran logro de los acuerdos de gestión hídrica es una gobernanza sólida para problemáticas multisectoriales. A pesar de ser una agencia pequeña, tenemos una gran potencialidad, debido a nuestra metodología de cómo llevar adelante los proyectos y medir los impactos. Tenemos un método y equipo técnico que, incluso, vienen a conocer desde otros países.

¿Piensan potenciar más esos Acuerdos de Preinversión para evitar que se caigan proyectos donde ha habido conflictos en el diálogo temprano con las comunidades, como ya ha pasado?

-Ya llevamos siete y terminaron su etapa piloto, como es el caso del de minería en Sierra Gorda, que fue con cuatro empresas; o tres de ERNC en Vallenar (Región de Atacama) y en Río Negro (Región de Aysén). O sea, lo que queremos es armonizar los intereses de la actividad productiva con las comunidades, buscando una reconversión de producción más limpia y bajando los impactos que pudieran generarse.

¿Qué es un APL?

Los Acuerdos de Producción Limpia son convenios de carácter voluntario celebrados entre una asociación empresarial representativa de un sector productivo y los organismos públicos competentes. Su objetivo es mejorar las condiciones productivas y ambientales en términos de higiene y seguridad laboral, eficiencia energética e hídrica, reducción de emisiones, valorización de residuos, buenas prácticas, fomento productivo y otras temáticas abordadas por el acuerdo, buscando generar sinergias y economías de escala así como el cumplimiento de las normas ambientales que propenden al aumento de la productividad y la competitividad de las empresas.

El 22 de octubre de 2012, la ONU validó internacionalmente a los APL como la primera Acción de Mitigación Nacionalmente Apropiada (NAMA por su sigla en inglés), poniendo en valor la estrategia de fomento de eco-eficiencia y sustentabilidad