La operación del sistema eléctrico de California está llamando la atención de la industria a nivel internacional, especialmente desde el punto de vista de la seguridad energética a partir del proceso de descarbonización e incorporación masiva de energías renovables, por lo que la Agencia Internacional de Energía (AIE) analizó el caso, recomendando la consideración de tres puntos a considerar.

Según el organismo internacional, la situación de racionamiento, llamando a los clientes para que voluntariamente redujeran su demanda, “es una “luz amarilla” que provocaría una reevaluación saludable del marco de seguridad eléctrica en cualquier sistema eléctrico”.

“California ha logrado avances impresionantes en los últimos años para generar energías renovables, y tiene un objetivo ambicioso del 60% (en su mayoría no hidroeléctricas) de energías renovables para 2030. Por lo tanto, lo que suceda en California será seguido no solo por los funcionarios locales, sino también por las políticas. fabricantes y medios de comunicación de todo el mundo”, sostiene el análisis realizado por Keisuke Sadamori, director de Mercados de Energía y Seguridad de la AIE, titulado “El desafío de los recursos energéticos de California ofrece lecciones para las transiciones de energía limpia en todo el mundo”.

Lecciones

Si bien el especialista advierte que se deben considerar los factores particulares para el caso californiano, como alta demanda proveniente de temperaturas sostenidas casi récord; falta de importaciones debido a que la demanda aumentó simultáneamente en los estados vecinos; y cortes de generación y transmisión, incluida la pérdida de las principales unidades alimentadas por gas, es necesario que los operadores de sistema de energía del mundo aprendan las lecciones de esta experiencia, en tres puntos:

1) El marco de planificación actual y la combinación de fuentes de flexibilidad del lado de la oferta y la demanda que considera.

2) el marco de cooperación regional.

3) La resiliencia del sistema eléctrico a eventos climáticos extremos. Todas estas son áreas en las que la IEA está trabajando intensamente.

En el primer punto, la AIE sostiene como antecedente que actualmente en California hay 500 MW disponible en almacenamiento de energía, de un total de 1.300 MW contemplados para fines de 2024, a lo que se suma el retiro de 9.800 MW de capacidad de gas natural en los últimos cinco años, provocando una “reducción drástica en una fuente clave de capacidad despachable y flexible”.

“Incluso si está claro que otras fuentes no convencionales, como las baterías y la carga inteligente de vehículos eléctricos, tienen un gran potencial para contribuir a la adecuación del sistema, esto aún no se ha realizado, por lo que se indica la necesidad de contar con más acciones políticas “para desbloquear completamente el potencial de las medidas del lado de la demanda”, se agrega.

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Como ya hemos visto, las reducciones voluntarias de la demanda han jugado un papel importante para evitar apagones continuos en el último mes. Esta es en parte una historia de éxito de la respuesta del consumidor a las llamadas de emergencia para la conservación en California. El fortalecimiento de los incentivos para brindar una respuesta al cliente cuando sea necesario puede desbloquear este potencial de manera más sistemática y predecible, brindando mayor certeza al operador del sistema y compensando a los clientes por su papel en mantener las luces encendidas. Ya existen las tecnologías necesarias: en la mayoría de los hogares de California existen contadores inteligentes. California tiene uno de los regímenes de políticas más avanzados del mundo para la eficiencia energética”, se señala.

Respecto al fortalecimiento de la cooperación regional, se sostiene que esta es una herramienta “para mantener un funcionamiento confiable y flexible del sistema eléctrico”.

“La falta de importaciones durante tiempos de estrés debe interpretarse como un llamado a tener una visión más amplia sobre la contribución de capacidad de esas importaciones y la correlación de los patrones climáticos, lo que requiere más cooperación en la etapa de planificación. La experiencia europea en este sentido es muy ilustrativa, donde las evaluaciones de adecuación probabilística consideran muchos países simultáneamente, ayudando a comprender mejor los desafíos en los períodos de estrés que pueden afectar a varias regiones. Además, en la etapa operativa, los métodos actuales para gestionar el intercambio regional entre sistemas vecinos crean fricciones que impiden que se produzcan algunos intercambios beneficiosos”, precisa el análisis de la AIE.

Finalmente, en cuanto a la incorporación de resiliencia en los procesos de planificación frente a fenómenos meteorológicos extremos, se planteó poner más atención en la evaluación de probabilidad de impacto de estas contingencias: “En situaciones en las que la ciencia nos dice que los riesgos aumentarán, es necesario actuar con urgencia y actualizar la planificación en consecuencia”.