A la Comisión de Minería y Energía de la Cámara de Diputados ingresó el proyecto de ley que establece el derecho a la portabilidad eléctrica, creando la figura del comercializador como nuevo agente del mercado, siendo la primer iniciativa que ingresó el Ministerio de Energía, de los tres que componen la llamada Ley Larga de Distribución, que busca reformar a este segmento de la industria.

El mensaje del proyecto señala que el eje central de la reforma a la distribución “está dado por la separación entre la distribución como negocio de infraestructura de redes eléctricas, que mantiene su carácter monopólico, de la comercialización de electricidad, como actividad que puede desarrollarse en condiciones de competencia”.

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Es así como, con las actuales condiciones de competencia y de nuevas tecnologías  en el mercado de la distribución, se indica que el objetivo de la iniciativa legal es “establecer el derecho a la portabilidad eléctrica”, para lo cual se busca “habilitar a todos los usuarios finales a elegir a su suministrador de electricidad, a fin de que puede obtener precios más bajos, junto con ofertas diferenciadas y personalizadas, además de una mejor calidad en la atención comercial.

También se destaca la idea de flexibilizar el mecanismo de licitaciones de suministro para que se elija al suministrador, sin perder la seguridad y continuidad del servicio, además de que esto sea compatible con la apertura y reconocimiento del comercializador.

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Asimismo, se indica la necesidad de asegurar la entrada de nuevos actores y competidores, aprovechando las instalaciones y la utilización de información,”sin dejar atrás la protección de datos personales de los usuarios finales”, así como el resguardo de la transparencia, simetría y acceso a la información.

Por ello, se plantea una transición gradual, “con criterios técnicos y objetivos”, para asegurar el respeto a los contratos de suministro licitados”.

Además de la figura del comercializador, se propone crear el Gestor de la Información, que sería un organismo privado que garantizaría la independencia en el manejo de la información.

Otra novedad es que se buscan establecer tres tipos de clientes: pequeños, con potencia menor a 20 kW; medianos (2o kW a 5.000 kW), y grandes (con potencias superiores a 5.000 kW.