(El Español.com) Portugal ha vuelto a ser el foco de todas las miradas en el sector renovable español, después de que el diario financiero Expresso filtrara los resultados de la segunda subasta solar de 700 MW, que ha tenido lugar los días 24 y 25 de agosto.

El revuelo que ha ocasionado se debe a haber conseguido la oferta más baja del mundo hasta la fecha, 11,20 €/MWh. Ahora el Ministro de Medio Ambiente y Acción Climática, João Pedro Matos Fernandes, y el Subsecretario de Estado de Energía, João Galamba, dan más datos.

En rueda de prensa han anunciado que, gracias a esta subastas y a unos precios por los suelos, los consumidores garantizarán un ahorro de 559 millones de euros durante 15 años.

Con un ahorro anual de 37,2 millones de euros, este valor corresponde a una plusvalía unitaria de unos 833.000 euros por cada megavatio adjudicado, lo que supone un incremento de alrededor del 80% respecto a la plusvalía unitaria obtenida en la subasta de 2019.

João Pedro Matos Fernandes también destacó que la tarifa más baja del mundo se alcanzó en el único lote de tarifa fija, que asciende a 11,14 euros el MWh (megavatio hora). «Esta tarifa es aproximadamente un 25% inferior a la tarifa más baja obtenida en la subasta de 2019, considerada a la fecha la más baja del mundo (14,76 €/MWh)».

La subasta, que tuvo lugar los días 24 y 25 de agosto, proporcionará puntos de conexión en la red por 700 megavatios, distribuidos en 12 lotes, ubicados en el Alentejo y el Algarve.

La gran ganadora: el almacenamiento

Las subastas solares tienen como objetivo generar nuevas oportunidades de negocio, así como promover la reducción del coste de la electricidad, a través del proceso competitivo de fijación de tarifas y aportes al sistema eléctrico.

De los 700 megavatios disponibles para subasta, se adjudicaron 670, de los cuales cerca de tres cuartas partes fueron en la modalidad de almacenamiento (483 megavatios) y el resto en las modalidades de compensación del sistema (177 megavatios) y contrato de diferencias (10 megavatios).

El Sistema Eléctrico Nacional tendrá una capacidad mínima de almacenamiento de casi 100 megavatios, lo que contribuye a absorber los excesos de renovables en la red y a garantizar la necesaria flexibilidad del sistema durante estos períodos.