La relevancia que están cobrando las energías renovables variables en el sistema eléctrico local, junto a los respectivos incentivos provenientes del sector público para llevarlas a cabo es uno de los principales puntos que menciona Luis Gutiérrez, profesor Facultad de Ingeniería y Ciencias Universidad Adolfo Ibáñez, al evaluar el ciclo de charlas «Energía y cambio climático», realizadas por la casa de estudios.

A su juicio, el mundo académico tiene el desafío de adaptarse a las nuevas tecnologías en el sector, en energías renovables, eficiencia energética, electromovilidad y generación distribuida, entre otros, y así seguir las tendencias nacionales y mundiales para preparar profesionales.

Charlas

¿Cuáles son las principales conclusiones y alcances que destacan del ciclo de charlas «Energía y cambio climático»?

El ciclo de charlas contribuyó a evidenciar el importante aumento que han experimentado las ERNC en el mundo y también en Chile durante la última década (principalmente solar y eólica), incremento impulsado por incentivos gubernamentales asociados a reducciones de emisiones de carbono en distintos países, y también a la baja sostenida en el costo de las distintas tecnologías. En este sentido, Chile ha liderado el desarrollo de energía solar en la región, aprovechando sus claras ventajas comparativas al tener los niveles de radiación solar más altos del mundo en el norte del país. Sin embargo, también quedó claro que existen diversos desafíos técnicos y regulatorios por resolver para lograr el objetivo de carbono neutralidad al 2050. Entre ellos se encuentran la creación de nuevos mercados y actores en distribución que permitan impulsar la adopción masiva de recursos energéticos distribuidos, pero también la necesidad de cambiar la forma de planificar y operar las redes de distribución para que estos mercados puedan funcionar coordinadamente sin afectar la confiabilidad ni la calidad de servicio en estas redes. Al mismo tiempo, se debe avanzar en la electrificación del transporte y la calefacción, los actuales responsables de la mayor parte de las emisiones de efecto invernadero, a medida que se incremente la participación de generación renovable.

¿Cómo se aborda este tema desde el mundo académico?

Estos desafíos se están abordando desde la investigación por parte de docentes en áreas de mercados, tecnologías y operación de sistemas de potencia, pero también desde programas de magister académicos y ejecutivos, como el Magister en Tecnologías y Gestión de ERNC de la UAI, el cual contempla aspectos regulatorios del mercado eléctrico, operación de redes de distribución inteligentes, nuevos modelos de negocio, gestión de proyectos de ERNC y gestión energética. Al mismo tiempo, los programas de ingeniería necesitan adaptarse a los cambios tecnológicos y a las tendencias nacionales y mundiales para preparar profesionales que contribuyan a resolver los desafíos pendientes. En este sentido, la UAI está terminando una importante reestructuración a su carrera de Ingeniería en Energía, donde aparte de incorporar cursos de ciencia de datos (crucial para el futuro de las redes eléctricas y sus mercados) ofrecerá una especialización en Ingeniería Eléctrica con foco en ERNC, redes inteligentes y electromovilidad, entre otros temas.

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¿Qué perspectivas ven para el sector energético chileno en este tema, especialmente con las metas de carbono neutralidad?

La electrificación del transporte y la calefacción será clave para alcanzar la carbono neutralidad al 2050, siempre y cuando su demanda eléctrica sea abastecida, en gran medida, desde fuentes renovables. En éste sentido, el país tiene la meta de abastecer un 70% de la demanda eléctrica desde fuentes renovables al 2050. Aquí, el autoconsumo con generación distribuida renovable puede jugar un papel preponderante, si se implementan los mecanismos adecuados para incentivarlo. En cuanto al transporte, se busca un transporte público 100% eléctrico al mismo año, con un 40% de los vehículos particulares siendo eléctricos. Sin embargo, aún no existen incentivos o señales claras al transporte privado que permitan llegar a la meta planteada. Con respecto a la calefacción, hay una oportunidad importante de reducir emisiones de carbono al reemplazar la leña con electricidad, sin embargo, su alta penetración en el país tiene directa relación con la pobreza energética de la población. Nuevamente, deben implementarse incentivos (como tarifas eléctricas diferenciadas) para democratizar el acceso a la calefacción eléctrica. Es claro entonces que es necesario dinamizar el sector energético chileno con cambios regulatorios que hagan posible alcanzar las metas trazadas, sin obviar lo más importante, beneficiar al cliente final para hacerlo parte de los cambios que necesitamos como país.

¿Dónde ven los principales desafíos de la industria energética nacional en este tema?

Para lograr la carbono neutralidad tenemos los desafíos regulatorios anteriormente mencionados, pero la industria energética también enfrenta otros grandes desafíos. En el sector de distribución eléctrica debe haber un cambio de paradigma en la forma de planificar y operar las redes, evolucionando de una operación pasiva a estrategias de operación activa que permita mantener los estándares de calidad de servicio considerando flujos bidireccionales con alta penetración de generación distribuida, vehículos eléctricos y otras tecnologías bajas en emisiones. Para esto, el monitoreo y control será crucial y evidenciará la necesidad de profesionales con formación en ciencia de datos y en redes inteligentes.

Otro aspecto muy relevante en un sistema con altos niveles de generación renovable intermitente es la flexibilidad de recursos para regular frecuencia. Se debe diversificar los recursos para reducir la variabilidad de la generación. Aquí el almacenamiento puede jugar un rol muy importante, en forma de baterías o de hidrógeno verde, permitiendo también aplanar la curva de demanda para evitar altos costos de generación por rampas al transitar entre períodos de alta generación y alta demanda (la conocida curva pato). También se necesitará de una mayor interacción operativa entre los sistemas de transmisión y distribución, para habilitar la provisión de servicios eléctricos desde la distribución hacia el sistema de transmisión.