El parque de vehículos eléctricos en el país creció de 400 a más de 1.500 unidades, entre diciembre de 2018 y junio de este año, donde la incorporación de los buses eléctricos jugó un papel fundamental, según los datos del Ministerio de Energía respecto a la situación actual de la movilidad eléctrica en el país y que fueron mostrados en el conversatorio online “La resiliencia urbana y el rol de la electromovilidad”, realizado por el Centro de Tecnológico para la Innovación en la Construcción.

Gabriel Prudencio, jefe de la División de Energías Renovables del Ministerio de Energía participó en el encuentro, dando a conocer el crecimiento de la electromovilidad a nivel mundial, detallando que en 2019 se vendieron 2,1 millones de vehículos de este tipo, mientras que a 2030 se proyectan entre 140 a 245 millones de unidades en circulación.

En el caso chileno, el personero mencionó que, a junio de este año, se registran 1.059 vehículos eléctricos, donde la curva de crecimiento comenzó a empinarse en diciembre de 2018, cuando se contabilizaban cerca de 400 unidades, debido principalmente a la incorporación de buses eléctricos en el transporte público, particularmente en Santiago, con el sistema RED.

[LEA TAMBIÉN: Demanda por electromovilidad subirá de 17,6 a 1.885 GWh entre 2020 y 2040]

Según Prudencio, actualmente también se constatan 148 cargadores públicos a lo largo del país, siendo la Región Metropolitana la que encabeza este tipo de infraestructura con 80 instalaciones, seguida de la Región de Biobío (9), y de Valparaíso (8).

El análisis del Ministerio es que en el corto plazo el formato más recurrente de la movilidad eléctrica serán las flotas de uso intensivo en el transporte público y en flotas comerciales y públicas, mientras que en el mediano y largo plazo se espera que sea acogida por todos los usuarios.

En esta línea Prudencio destacó las ventajas que existen para flotas de uso intensivo, cuyos proyectos de este tipo pueden tener costos más bajos ($36 millones), usando vehículos eléctricos comparado con la renovación con vehículos convencionales, en el caso de que el uso sea de 50.000 kilómetros al año.

“El fuerte crecimiento observado en los últimos años se espera crezca abruptamente por avances tecnológicos esperados, siendo las reducciones en los costos de las baterías y el aumento de la densidad energéticas de ellas los principales drivers”, planteó el personero en su exposición.