(Diario Concepción) La primera meta sobre descarbonización en Chile fue al año 2040, pero a partir de entonces hubo críticas por lo extendido de esta y empresas como Enel dieron el punto de partida al anunciar un plan de cierre anticipado de sus unidades generadoras de energía en base al mineral negro, adelantándose sobre los 20 años.

Pero ahora, congresistas postulan cerrar todas las unidades a carbón al año 2025 y el cese inmediato para las centrales de más de 30 años, lo que ha sido conocido como descarbonización acelerada y ya la Comisión Nacional de Energía (CNE) proyecta una eventual alza en los costos marginales de la energía, en caso de que se produzca una descarbonización acelerada, como lo plantea el proyecto de ley que busca la prohibición de funcionamiento para las centrales termoeléctricas a carbón a 2025, así como el cese inmediato de las operaciones para las instalaciones que tienen más de 30 años de existencia.

Además, una descarbonización acelerada generaría un incremento de 77% en los costos de operación del sistema, en un escenario de hidrología media, pasando de US$ 584 millones a US$ 1.033 millones, mientras que en un escenario de hidrología seca, pasaría de US$ 968 millones a US$ 1.804 millones, informó el secretario ejecutivo de la CNE, José Venegas.

Consultado el ingeniero eléctrico y experto en temas tarifarios de la Universidad de Concepción, Claudio Roa, este dijo que el aumento del costo marginal es “absolutamente irrelevante” para el consumidor final.

“Es sólo un parámetro para transacciones entre generadores, pero no es el precio que uno paga. El precio, tanto para empresas como para los hogares, están fijados por contratos de suministro”, planteó Roa, explicando que hoy no operan contratos asociados a costo marginal.

No obstante, Roa dijo que sí la descarbonización puede impactar al alza el costo de la energía, debido básicamente a mayores costos de transmisión debido a que las unidades de reemplazo estarán más alejadas de los centros de consumo.

“También habrá que tener cuidado con el reconocimiento de la generación local, que disminuye las tarifas en esas zonas que generan a carbón, lo cual también desaparece de la ecuación, lo que probablemente habrá que atender con cambios legales, ya que, además, en general esas zonas son deprimidas económicamente, por lo que el factor social también está presente. Pese a todo lo anterior, el especialista reconoció que la descarbonización llegó para quedarse, y trae innegables beneficios ambientales y sanitarios.