La necesidad de que la Ley Larga de Distribución incorpore mecanismos que permita una participación más activa de la demanda es uno de los planteamientos realizados por Systep Ingeniería, al analizar el escenario del consumo eléctrico en el país, a partir del impacto que ha tenido la pandemia del Covid-19.

De acuerdo con el diagnóstico de la consultora, con la capacidad instalada disponible y los costos de operación, “el sistema eléctrico puede apoyar el aumento de la producción (comercial e industrial) y el consumo de manera efectiva y eficiente en la medida que se busquen mecanismos para que los bajos costos de operación sean percibidos (al menos en parte) por el cliente final (reaccionando a ellos en función de su propia elasticidad de demanda)”.

“Estos mecanismos deberán ser analizados cuidadosamente en la Ley Larga de Distribución a través de la propuesta de introducción de la figura del comercializador o incluso a través de mecanismos que permitan una participación más activa de la demanda, por ejemplo retiros directamente del mercado spot por parte de grandes consumos”, se precisa.

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Escenario

El análisis de la consultora advierte un escenario incierto en la demanda eléctrica a causa de la pandemia del Covid-19, señalando que la disminución del consumo impacta a los precios de la energía que se transan en el mercado mayorista.

“Los costos marginales inciden en los ingresos de los generadores, en particular en aquellos generadores más expuestos al mercado spot y aquellos merchant”, señalando que sus proyecciones para el segundo semestre del año es que el costo marginal promedio para la barra Alto Jahuel sea de US$32,8 por MWh.

“A modo de comparación, Enel Distribución traspasa un precio de nudo promedio de la energía a sus clientes de 72,75 US$/MWh9 (a tipo de cambio de junio). Los contratos entre suministradores y clientes permiten a estos últimos obtener precios estables, evitando la volatilidad en los precios a los que se acogerían de participar directamente en el mercado spot”, sostiene el informe.

Según Systep, el periodo de cuarentenas se incidido en la reducción del consumo comercial e industrial, impactando en los costos operacionales. “Cabe señalar que tanto clientes libres y regulados en su mayoría tienen contratos de suministros celebrados antes de la pandemia, y por tanto no tenían en consideración las condiciones económicas a las que se ve enfrentado el país actualmente. Por otro lado, la indexación pactada en estos contratos no logra reflejar del todo las variaciones en los precios transados en el mercado mayorista”, se indica.

Es así como, con estas consideraciones, la consultora sostiene la necesidad de que la discusión de la Ley Larga de Distribución busquen mecanismos para que sean percibidos por los clientes finales del sistema eléctrico.