(Diario Concepción) “Entre diciembre del año pasado y hoy, se ha adelantado la fecha de cierre de 8 centrales a carbón en zonas altamente industrializadas. Para el 2024 esperamos que ese número se incremente a 11, las que representan el 31% de la capacidad de generación a carbón. Es un imperativo ético que abordemos la descarbonización con especial cuidado y preocupación por las comunidades de las zonas donde están ubicadas dichas centrales”, declaró el ministro de Energía, Juan Carlos Jobet al conocerse la autorizaciòn de la Comisiòn Nacional de Energía para el cierre anticipado del complejo termoeléctrico Bocamina, ubicado en Coronel.

Jobet agregó que “la transición hacia una matriz energética más limpia y nuestro compromiso hacia la carbono neutralidad al 2050, es una tremenda oportunidad para mejorar la calidad de vida de los chilenos”.

Pero ¿es posible pensar en contar con una matriz eléctrica 100% renovable?

Para el director de Estudios de la Asociaciòn Chilena de Energías Renovables (Acera), Darío Morales, es perfectamente posible, incluso para el 2040, enfatizó.

Lo primero, sostiene Morales, es aclarar que el término “descarbonización” se refiere específicamente a reducir las emisiones de CO2 en la atmósfera, el principal gas causante del calentamiento global y el cambio climático. Durante los últimos años, se ha usado el término también para referirse al retiro de las centrales generadoras a carbón, apunto el director de Estudios de Acera, probablemente por ser importantes emisoras de CO2, pero no son las únicas. “En este sentido, valoramos que se haya iniciado el proceso de retiro de centrales a carbón en Chile, y se logre eliminar más de 1.000 MW de la capacidad instalada de carbón, potencia que equivale a cerca del 20% de la capacidad total instalada de centrales a carbón y al 4% del total de centrales generadoras de todas las tecnologías”.

100% renovable

Sobre en qué horizonte de tiempo ve factible pensar en una descarbonización total, Morales planteó una meta aún más ambiciosa que la del ministerio.

“El proceso de cierre de centrales a carbón debe mirarse como la principal herramienta que tiene Chile, no sólo para cumplir sus compromisos internacionales en materia ambiental, sino que también para proteger la calidad de vida de su población. Debido a la multiplicidad de criterios para definir qué es óptimo, existen diversas visiones sobre la velocidad adecuada para el cierre de este tipo de centrales. En nuestro caso, creemos que es fundamental entender el sentido de urgencia que esta medida tiene y pensamos que es técnica y económicamente factible contar con una matriz eléctrica 100% renovable hacia el 2040, lo que implica no sólo el cierre de centrales a carbón, sino que también requiere un plan de retiro de centrales de gas natural”.

La arista laboral

Fue la propia ministra del Trabajo, María José Zaldívar, la que destacó que “si bien el cambio a la producción de energías más limpias es un camino sin retorno, en este proceso todos debemos actuar con el mayor cuidado para proteger a los trabajadores involucrados en este proceso. A ellos buscamos protegerlos y darles todas las herramientas para que se puedan capacitar y recolocar en otras actividades económicas, y así no afectar a sus familias y a las comunidades a las cuales pertenecen”.

Desafíos

El ingeniero civil eléctrico de la Universidad de Concepción, Claudio Roa, se mostró preocupado en su oportunidad porque estos anuncios no vienen acompañados del informe técnico económico. “Hoy la ciudadanía está pagando entera la transmisión. Entonces cada decisión que se tome para cerrar una central, significará que debo construir líneas de transmisión para evacuar la energía renovable no convencional hacia los centros de consumo, y esa línea al final la termina pagando la población”, planteó, siempre en el supuesto que los MW provenientes del carbón se reemplacen por Ernc, dijo, aunque el seremi de Energía, Mauricio Henríquez, recordó que los proyectos nuevos incluyen las respectivas líneas de transmisión.