(El Mercurio) Un rol clave es el que puede jugar el gas natural en el proceso de descarbonización que impulsa el gobierno junto a las empresas de generación, según se desprende del último estudio encargado por la Asociación de Empresas de Gas Natural (AGN) y que será presentado hoy por la entidad.

El documento, elaborado por Klaus Schmidt -Hebbel y Quiroz & Asociados, apunta que avanzar en el reemplazo de las centrales térmicas por fuentes de gas natural, que se encuentran actualmente conectadas en el sistema, permitiría reducir en 50% las emisiones de CO2 por cada MWh de energía que genera el sistema eléctrico.

A su vez, ayudaría a resolver un 68% de la brecha que separa a Chile de la meta de emisión comprometida al año 2030 en la actualización de su Nationally Determined Contribution (NDC), el compromiso país en la lucha contra el cambio climático.

Respecto al tema económico, impulsar el cambio no tendrá costos fiscales asociados según los investigadores, ya que se trata de centrales que están operando. Al último ejercicio, la capacidad instalada de generación en base a gas natural era de 4.783 MW, similar a lo que existe a disposición en centrales a carbón, que totalizan 4.911 MW. No obstante, en 2019, mientras el uso de la capacidad de gas fue e un 34%, el carbón fue de 66%.

Según se detalla en el estudio, en Chile existen del orden de US$12 mil millones de inversión en infraestructura a gas, pero que actualmente se encuentra subutilizada. A esto se suma una clara tendencia a la baja en la cotización del hidrocarburo, el cual figura en su menor precio en cuatro años.

En esta línea, el presidente ejecutivo de la AGN, Carlos Cortés, indica que tal como ocurre en otras partes del mundo, el gas natural será fundamental para la matriz energética en los próximos años. “Aportará mejoras claras en la trayectoria para alcanzar una matriz energética carbono neutral, reduciendo emisiones anticipadamente, compensando o capturando sus propias emisiones y facilitando la entrada de soluciones renovables”, afirma el líder gremial, que califica al hidrocarburo como “el compañero ideal de las energías renovables variables, asegurando la continuidad y seguridad de suministro eléctrico”.

A esto se suma la reactivación hace casi dos años del suministro de gas argentino, que si bien aún es acotado, viene a complementar la capacidad que brindan los terminales de Mejillones y Quintero.

Con todo, el estudio también propone implementar medidas destinadas a la industria, por ejemplo, en la minería, buscando renovar las flotas de camiones a unos que funcionen con gas natural licuado. Los actuales, en base a diésel, son responsables de cerca del 80% de las emisiones del sector minero. La propuesta tendría costos de largo plazo muy similares a la actual.

Otra de las iniciativas tiene que ver con potenciar el uso del gas en la calefacción, e introducir incrementos al impuesto Específico del diésel, buscando disminuir las emisiones.

“Nos parece que el gobierno está consciente de las tremendas ventajas del gas natural, que aporta una energía segura, eficiente y competitiva. Es un recurso que entrega seguridad de suministro y fiabilidad en su operación”, asegura Cortés.