(El Mercurio) En el sector energético, el impacto ya se ha hecho presente con la contracción del consumo ante la menor movilidad de las personas, indicador que ha estado en torno al 10% a nivel nacional durante las últimas semanas.

El director ejecutivo de SPEC, Carlos Suazo, advierte que esto producirá una postergación del aumento de la demanda energética previsto para las licitaciones de clientes regulados, pero además los próximos años habrán costos marginales más bajo de lo esperado, entonces las empresas que no tienen contratos se verán más afectados.

“Para que los proyectos nuevos se concreten, se va a necesitar financiamiento, y con el costo marginal bajo, será más complejo estructurarlo”, sostiene Suazo.

En esta línea, el director ejecutivo de Ecom Energía, Sebastián Novoa, apunta a que el gran desafío de la industria será que los menores precios de la energía lleguen a los consumidores de menor tamaño, y de esta forma apoyar la recuperación económica.

“La inclusión del comercializador de energía es imperativa. Para esto, se debe convertir a la red de distribución en una espacio físico que convoque, en una plataforma habilitadora para la realización de negocios”, asegura.

En el sector minero, el director ejecutivo de Plusmining, Juan Carlos Guajardo, adelanta que esta crisis va a acelerar la tendencia en torno a productividad, automatización y relaciones laborales. “El enfrentar la producción con menos personas ha generado una especie de prueba de qué significa eso para la operación de las mineras, hay evidencia del impacto sobre la productividad, hay datos de cómo ha cambiado, lo que puede tener consecuencia en decisiones de las empresas”, señala el experto.

Advierte, además, que el sector requiere de medidas apunten a una revalorización de la inversión como una herramienta del impulso económico, lo que hasta el momento se ha abordado desde el nivel operativo, más que político.

El presidente de la Sonami, Diego Hernández, apunta a que es fundamental avanzar por la vía de la inteligencia artificial, para lo que se requieren personas con el suficiente nivel de competencias. “Para ello, es necesario que los trabajadores sepan trabajar en equipo, deben tener un alto nivel de adaptabilidad, ser innovadores, con amplio manejo de la automatización”, dice Hernández.