En todo el mundo, se espera que la adquisición de vehículos eléctricos se acelere de acuerdo con la demanda de los consumidores y las políticas gubernamentales para combatir los cambios climáticos. El futuro de la movilidad es claramente eléctrico, pero la transición conducirá a un cambio fundamental en el riesgo para los fabricantes, proveedores y aseguradores y tendrá un impacto significativo en el seguro automotor de responsabilidad civil, según un nuevo reporte de Allianz Global Corporate & Specialty (AGCS).

Daphne Ricken, especialista en seguros de responsabilidad civil de AGCS, manifestó que la industria automotriz tendrá que responder a muchos riesgos emergentes para realizar la transición a los vehículos eléctricos. “El crecimiento en las ventas de autos eléctricos en el mundo trae la posibilidad de nuevos problemas de defectos o desempeño; costos de reparación más caros; nuevas amenazas de incendio y riesgos cibernéticos; e incluso problemas de reputación en torno al suministro y la eliminación sostenible de componentes esenciales y materias primas para baterías”, aseguró.

La Agencia Internacional de Energía afirma que podemos tener más de 100 millones de vehículos eléctricos en las calles en 2030, muy por encima de los casi siete millones que existen hoy, con ventas anuales de 20 millones, impulsadas por el crecimiento en China – que ya es el mercado más grande del mundo – la Unión Europea (segundo más grande), Japón, Canadá, Estados Unidos e India, en particular.

Nuevas Exposiciones Al Riesgo

Aunque la crisis del coronavirus puede afectar las perspectivas de las ventas mundiales de vehículos eléctricos para 2020, el pronóstico de crecimiento a largo plazo aún conlleva una serie de riesgos técnicos y operativos, tales como:

– Seguridad y confiabilidad: Las evaluaciones estadísticas de siniestros de Allianz muestran que los vehículos eléctricos tienen menos probabilidades de estar involucrados en accidentes. Sin embargo, cualquier daño sufrido puede, en promedio, ser más costoso que en los automóviles convencionales. El hecho de que estos autos solo puedan ir a talleres especializados contribuye al aumento del costo.

La duración y el rendimiento de la batería son problemas críticos para los automóviles eléctricos. Dado el alto costo de reemplazar o reparar las unidades de batería, el incumplimiento de las garantías de rendimiento generará dudas sobre la responsabilidad de los fabricantes y proveedores.

– Seguros y la complejidad de los siniestros: la movilidad eléctrica tendrá muchas implicaciones para el seguro, en particular para el producto de responsabilidad civil automotor, y para los siniestros. Esto se debe a que la tecnología crea nuevos riesgos y exposiciones que provocan cambios en la responsabilidad a lo largo de la cadena de suministro.

“Lo que pueden haber sido tres partes en un vehículo convencional, hoy solo puede ser una parte en un automóvil eléctrico. Esto puede generar preguntas sobre qué fabricante o proveedor es responsable de un defecto. La mayor complejidad de la cadena de suministro automotriz y la dependencia de los productores de software y tecnología conducirán a nuevas exposiciones y dividirán los pasivos en la cadena de valor”, aseveró Ricken.

También habrá exposiciones de responsabilidad de los empleadores, como posibles humos tóxicos y riesgos de incendio durante la impresión 3D o el manejo de baterías de litio relacionadas con incendios y contaminación.

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– Amenaza de incendio: Al igual que con los vehículos convencionales, los componentes eléctricos defectuosos y los cortocircuitos pueden provocar un incendio, mientras que las baterías de iones de litio pueden quemarse cuando se dañan, se sobrecargan o se someten a altas temperaturas. Los incendios de baterías de alto voltaje pueden ser mucho más intensos y difíciles de extinguir, además de liberar altos niveles de humos tóxicos; estos incendios pueden tardar 24 horas o más en controlarse.

 – Problemas ambientales: a pesar de sus credenciales ecológicas, los problemas ambientales pueden representar un riesgo potencial de responsabilidad y reputación para los fabricantes de vehículos y sus proveedores. La rápida aceptación de los autos eléctricos requerirá que los fabricantes obtengan suministros sostenibles de componentes esenciales y materias primas a medida que aumenta la producción. Por ejemplo, la tecnología de batería generará un gran aumento en la demanda de cobalto y litio, superando el suministro actual: se espera que el suministro de litio se triplique para 2025. Por lo tanto, el reciclaje y la reutilización efectiva de materiales serán esenciales. Las preocupaciones ambientales y sociales también enfatizarán el suministro sostenible de minerales, así como la trazabilidad y transparencia de las cadenas. Las baterías de alto voltaje también pueden presentar un riesgo de contaminación, si no desechadas adecuadamente.

–  La rapidez de comercialización, posibles defectos y recalls: los fabricantes están bajo presión para acelerar la transición a la movilidad eléctrica. La combinación de una nueva tecnología, ciclos de desarrollo cortos y la nueva impresión 3D / 4D en la producción puede dar lugar a mayores defectos y problemas de calidad, aumentando los recalls para la industria automotriz, que ya se encuentran entre los más grandes y complejos de cualquier sector, según análisis de AGCS.

– Riesgos cibernéticos: es probable que los vehículos eléctricos tengan una mayor conectividad y dependencia de datos, sensores y softwares, incluida la inteligencia artificial, para administrar los sistemas del auto y ayudar a manejar. Al igual que con los vehículos convencionales, una mayor conectividad puede generar vulnerabilidades cibernéticas, incluida la amenaza de ataques maliciosos, interrupciones del sistema, errores y fallas. Ha habido recalls en el sector automotriz como resultado de la ciberseguridad.