Con el fin de potenciar las capacidades instaladas y consolidar la plataforma electrónica de la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA), mediante el uso de herramientas analíticas y automatización de procesos, el Departamento de Gestión de la Información lanzó su estrategia “Inteligencia Ambiental 2020”.

La iniciativa, que fomenta la detección temprana de irregularidades con respecto a la normativa ambiental, permite que desde fines del mes pasado la SMA diera inicio al envío de notificaciones masivas sobre el desempeño ambiental de fuentes afectas al Decreto Supremo N°90/2000 (norma de emisión de residuos líquidos).

En el primero de los casos se envió un reporte vía correo electrónico a 727 fuentes, lo que equivale a 690 Unidades Fiscalizables afectas a la norma de emisión de residuos líquidos, representando el 100% del universo total de regulados.

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Los reportes enviados contienen un análisis de los autocontroles realizados por las empresas durante el último mes, a la vez que entregan información sobre distintos aspectos regulados en sus autorizaciones, como lo son reporte, frecuencia y parámetros, entre otros.

“Como institución hemos tomado la decisión de potenciar el uso de tecnologías avanzadas en distintas líneas estratégicas, siendo una de ellas el incentivo al cumplimiento. Apuntamos a intervenciones masivas que puedan generar cambios relevantes en la comunidad de regulados, lo que solo es posible mediante el análisis de una gran cantidad de datos que requiere el uso de herramientas sofisticadas”, señaló Cristóbal De La Maza, superintendente del Medio Ambiente.

Para materializar esta iniciativa -continuó- se desarrollaron herramientas de forma interna que involucraron, en el caso de CES, el uso y procesamiento masivo de imágenes satelitales de radar de apertura sintética (SAR, por sus siglas en inglés), que permiten el monitoreo en lugares de difícil acceso e independiente de las condiciones de nubosidad.

“En el caso de la herramienta de Residuos Industriales Líquidos (RILES), el trabajo involucró la sistematización de datos para todos los establecimientos y ductos normados, junto con procesos de verificación automatizados que permiten aumentar la capacidad de procesamiento y disminuir posibles errores en los cálculos”, precisó la autoridad.

Ambos casos incluyen la generación de reportes automatizados para más de 1.000 unidades fiscalizables. “El desarrollo que hay tras estas comunicaciones masivas fue un desafío que permitió innovar y cubrir aspectos en que no existían soluciones disponibles. La experiencia adquirida y las herramientas desarrolladas permitirán, sin duda, avanzar y potenciar nuestra estrategia de Inteligencia Ambiental,” explicó Sebastián Elgueta, jefe del Departamento de Gestión de la Información de la SMA.

Elgueta sostuvo que se espera que estos mecanismos de incentivo al cumplimiento permitan a los regulados mejorar el conocimiento de sus obligaciones ambientales e implementar todas las acciones que correspondan para mejorar su desempeño ambiental. “Es importante recordar que la Superintendencia continuará también utilizando tecnología para reforzar sus capacidades fiscalizadoras y sancionadoras, las cuales se despliegan de forma complementaria a las estrategias de incentivo al cumplimiento”, dijo.