(La Tercera-Pulso) La Enap está viviendo hoy una tormenta perfecta, que este 2020 volverá a llevar sus números a rojo, resultados que tímidamente logró dejar atrás durante 2019 de la mano de una nueva estrategia, la que actualmente se está repensando. Es que producto de la pandemia generada por el Covid-19 y la paralización de las principales economías del mundo, el mercado del petróleo se vino a pique, lo que se evidenció en un barril cotizándose a menos de US$ 20, e imágenes de stock de crudo vagando por el océano por no tener espacio donde ser almacenado.

A raíz de la menor demanda, la petrolera estatal redujo la capacidad de refinación en Concón y Biobío, e incluso adelantó la mantención de una de estas plantas, lo que se une a un conjunto de medidas que están destinadas a evitar elevar las pérdidas que sufrirán este año, “pero desafortunadamente, plata no vamos a ganar”, enfatiza el gerente general, Andrés Roccatagliata.

También debido a la crisis se está mirando de cerca un nuevo negocio: la importación de productos refinados, idea que hoy está siendo analizada con más profundidad por el directorio. La mesa de la compañía decidió mantener las “cortinas arriba” de la petrolera, que en Chile cumple un rol estratégico. “Si fuéramos una empresa privada, tomaríamos decisiones distintas”, reconoce hoy Loreto Silva, presidenta de Enap.

¿Cuánto le pesa a Enap cumplir con su rol estratégico en estas circunstancias?

-Loreto Silva: El rol estratégico de Enap es un rol indiscutible. Ciertamente si fuéramos una empresa privada, tomaríamos decisiones distintas a las que estamos asumiendo hoy, pero el hecho que tengamos ese papel no significa que tengamos licencia o que seamos irresponsables en la gestión de la empresa. Tenemos que hacer todos los esfuerzos para ser eficientes, creativos y ahorrar costos, e incluso pedirles a los ejecutivos y trabajadores un esfuerzo adicional para cumplir con esa meta.

-Andrés Roccatagliata: El hecho de que tengamos un rol estratégico no significa que tengamos un cheque en blanco. Han sido muy claros con nosotros en que no hay más capitalización y que tenemos que ser una empresa autosustentable. ¿Qué es lo que estamos haciendo? Hemos disminuido en forma importante la refinación, reemplazándola por productos importados. Hoy día el producto importado se justifica muchísimo, dado que refinar no tiene margen. En ese mismo sentido, en las refinerías, que hoy están trabajando en torno al 60%, hemos decidido anticipar el paro de una de ellas -Biobío- para el mes de junio. Se trata de una mantención que estaba programada para noviembre; la vamos a adelantar. Además, vamos a incrementar la cantidad de producto importado y con esto lo que vamos ahacer no es ganar plata, sino disminuir la pérdida.

-Loreto Silva: El objetivo hoy es disminuir al máximo las pérdidas y ser eficientes, pero tenemos que tender a ser autosustentable. En lo personal, creo que esta es una exigencia que todas las empresas del Estado debemos tener: ser muy rigurosos con el gasto, ser muy rigurosos en nuestro quehacer, porque nuestros accionistas son los chilenos y son las personas que hoy están recibiendo cajas de alimento y son las personas que hoy están necesitando un ventilador.

¿Cuál es el nivel de pérdidas que estiman para Enap este 2020?

-Andrés Roccatagliata: Es un escenario muy caótico y especular ahora sobre los números en plena crisis y decir que esto se va extender hasta fin de año, es bastante terrorífico. Lo que está claro es que nuestros resultados del primer trimestre del año -que ya cerró-, comparado con igual periodo de 2019, fue pasar de utilidades a pérdidas. Eso fue lo que nos ocurrió. El año pasado tuvimos una utilidad en el primer trimestre de US$ 13,7 millones y ahora en 2020 tuvimos una pérdida de US$ 34 millones. Si esto se mantiene, el resultado en el segundo trimestre será aún peor, porque en los primeros tres meses la pandemia tenía pocos días. Ya en el segundo, la pandemia está en su máximo esplendor y ni siquiera pensar qué viene para adelante. Sería bastante irresponsable decir que vamos a perder US$ 1.000 millones o US$ 500 millones, por dar cifras, porque esto es vertiginoso. No me atrevo a decir cuánto. Pero al perpetuar una industria que no tiene márgenes, en ese escenario, lo que haría cualquier empresa que no fuese estratégica y que no estuviese a cargo de abastecer a los chilenos de combustible, es cerrar la cortina.

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¿Por qué no seguir solo con la política de importación de combustible para paliar la crisis y cumplir con el rol estratégico?

-Andrés Roccatagliata: El producto importado per se no tiene margen, al revés, tiene costos logísticos que no podemos absorber, pero seguimos cumpliendo con abastecer al país de combustible. ¿Por qué no cerramos las dos refinerías y nos dedicamos a importar? Porque si se aplica la misma lógica en el mundo, es probable que nos encontremos en las circunstancias de que no podamos comprar producto refinado. Si esto se perpetúa en el tiempo, claro, ahí cambia la dinámica y cambia el modelo de negocios que tienen todas las refinerías. En lo inmediato hemos visto como medidas: disminuyamos la refinería, de modo tal que lo que estamos refinando vaya para que funcionen las instalaciones críticas del país y el resto lo abastecemos con producto importado, política que no genera utilidades, sino lo que hace es disminuir las pérdidas.

¿Cuántos años le tomará a Enap recuperarse, y qué estrategias están analizando?

-Loreto Silva: El plan estratégico de Enap es ser autosustentable y los resultados del 2019 dan cuenta de esa estrategia. Durante este año, donde producto de esta crisis va a cambiar el mercado energético mundial, Enap tiene que adaptarse rápidamente y tomar decisiones que pueden ser difíciles. Incluso lo que fue válido para sortear el 2019, puede no ser suficiente. Tenemos que volver a plantearnos de cara al futuro cómo cumplimos nuestra tarea de entregar un servicio esencial, pero siempre teniendo como hilo conductor que tiene que ser una empresa eficiente.

-Andrés Roccatagliata: Cualquiera puede entender que en medio de una pandemia, la empresa puede estar en rojo, pero es difícil entender que esos números rojos sean perpetuos. Lo que hemos discutido en el directorio es ver si el modelo de negocios actual de Enap mira hacia el futuro y, en ese sentido, ver qué cosas debemos cambiar y qué cosas debemos mejorar. Dentro de las cosas que estamos trabajando es cómo podemos eficientar nuestra operación de refinación.

¿Qué cosas podrían cambiar?

-Andrés Roccatagliata: Del punto de vista de lo que hemos aprendido en esta pandemia, se ha formado una comisión que mira hacia el futuro. Nosotros ya hicimos un primer ejercicio de eficiencia, a inicios del año pasado, donde hicimos una reducción importante de la dotación de la compañía; creemos que solo hacer reducciones de dotación no es suficiente. Hay que cambiar la forma de hacer las cosas. Efectivamente, podemos importar lo que el país requiere, pero para eso, tal vez, sea necesario repensar el modelo de negocios. En España y en otros modelos, lo que ocurre es que la importación de productos refinados se hace a través de empresas que se hacen cargo de la logística y no estoy diciendo que esa sea la solución, sino que son soluciones que se han adoptado en otros países y que con eso han enfrentado la misma situación que enfrentamos nosotros.

En este escenario crítico, ¿han conversado con los bancos para refinanciar deuda?

-Andrés Roccatagliata: Uno de los principales retos que nos puso el directorio fue no perder liquidez, porque las compañías que han tenido grandes problemas no ha sido por las pérdidas, sino porque han sido ilíquidas y no han podido cumplir con sus compromisos. Afortunadamente, los vencimientos que teníamos para los meses de junio, agosto y septiembre, con buena vista nos anticipamos y logramos renegociarlos todos y hoy ya están todos en proceso de ejecución de la renegociación. Y eso, en conjunto con la disminución de la refinación y con el ajuste de cinturón, nos va a permitir disminuir las pérdidas, pero, desafortunadamente, plata no vamos a ganar.

¿Cuándo comenzó la renegociación y cuánto fue el monto que lograron aplazar?

-Andrés Roccatagliata: Este año teníamos vencimientos por algunos saldos que teníamos de algunos bonos y algunos créditos bancarios, que en total llegaban a US$ 620 millones. Vencían en junio, agosto y septiembre y el mandato que tuvo la administración desde el directorio fue anticiparse a esto y en marzo nos sentamos con los bancos para ver qué posibilidad había de alargar estos vencimientos. Desdeese punto de vista, no vamos a tener problemas.

¿Qué pasará el 2021, tendrán que volver a salir al mercado para disminuir su deuda?

-Andrés Roccatagliata: Nosotros tenemos vencimientos el próximo año en torno a los US$ 1.000 millones. Es una cifra importante, es un quinto de la deuda y también nos vamos a anticipar a esto, porque no queremos tener ningún problema de liquidez. Afortunadamente, del punto de vista de la banca, hemos logrado credibilidad en lo que estamos haciendo. El año pasado, producto de nuestro buen resultado, muchos bancos se acercaron a ofrecer refinanciamiento y a alargar plazos y a ofrecernos mejorar condiciones, producto de esto es que en este proceso de renegociación no tuvimos problemas.