El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) realizó una serie de recomendaciones de políticas en el sector energético de la región ante la crisis de los precios del petróleo que se registran a partir de la pandemia del Covid-19, entre las cuales menciona la necesidad de mantener los planes de diversificación de la industria eléctrica, para disminuir la dependencia de los combustibles fósiles.

“Los actuales precios del petróleo son una señal clara de su alta volatilidad, y países importadores deben protegerse, con opciones más competitivas como el gas natural o las fuentes renovables no convencionales como geotermia, solar y viento. Adicionalmente, estas fuentes tienen ventajas de escalabilidad, es decir pueden ser inversiones de menor tamaño, que pueden ser desarrolladas en tiempos más cortos, lo que puede ser clave para la recuperación económica”, sostiene el análisis del organismo internacional.

“Países como Guatemala, Chile y Uruguay han logrado reducir su dependencia en sector eléctrico de combustibles fósiles. Otros países, especialmente en el Caribe, podrían redoblar sus esfuerzos para minimizar su dependencia del petróleo. Por su parte, las fuentes renovables no convencionales de generación se han visto muy poco afectadas debido a su gran competitividad y costos de despacho cercanos a cero”, agrega.

[LEA TAMBIÉN: BID prevé que el sector energético puede impulsar recuperación económica tras la pandemia]

Otra de las medidas que recomienda el BID es mantener las estructuras tarifarias de electricidad para que reflejen los costos de combustibles: “Mientras la caída del precio del petróleo implica unos menores precios de los combustibles para generación térmica, su impacto en las tarifas a usuario final puede ser mucho menor o incluso nulo. En varios países, las fórmulas existentes pasan gradualmente los costos de generación a los usuarios dado que existen promedios móviles (2-6 meses). Es importante que durante estos periodos de precios bajo se garantice un nivel de recuperación de costos adecuados sobre todo mirando en la compensación de déficits anteriores y atendiendo a que un traspaso acelerador de precios bajos pudiera también obligar a un traspaso de precios acelerado ante precios altos”.

También plantea diversificar fuentes de ingresos para que el sector público pueda reducir el impacto de la volatilidad de los commodities, por lo que señala la necesidad de identificar “las oportunidades y adoptar estrategias para aprovechar los recursos provenientes de hidrocarburos, la infraestructura y competencias del sector petrolero en el desarrollo de nuevas industrias. Países como Trinidad y Tobago están evaluando oportunidades para producir y exportar hidrógeno azul y verde, aprovechando la infraestructura de gas natural”.