Una serie de inconvenientes advirtió el secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Energía (CNE) José Venegas, en torno a la idea de acelerar el proceso de descarbonización del sistema eléctrico local, en el marco de la discusión del proyecto de ley que busca eliminar las centrales termoeléctricas a carbón.

De acuerdo con lo expuesto por el ejecutivo ante los diputados, “la transición hacia una matriz de generación limpia debe ser paulatina, para que el sistema se adapte incorporando fuentes de generación y líneas de transmisión que reemplacen la producción a carbón”.

“Si la transición se acorta demasiado, la generación a carbón será reemplazada (en lo que se pueda) por otra generación térmica (GNL, Diésel) más ineficiente, con un sistema inseguro, mucho más caro en su operación e insuficiente en muchas zonas y con mayores niveles de falla y posibilidad de racionamientos”, precisó.

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Venegas también expuso que “no basta con retirar el carbón para que se construyan nuevas centrales ERNC”, señalando que las centrales que con estas tecnologías “necesitan poder contratar a largo plazo su energía en contratos regulados. Y ese mercado es de lenta evolución, más aún con las caídas de consumo y niveles de riesgo que se están derivando de la crisis Covid”.

La autoridad también sostuvo que “para reemplazar en el corto plazo 4.800 MW de Carbón por energías ERNC, se requerirían 16.500 MW ERNC, lo que es imposible en menos de 10 o 15 años”.

Dentro de las conclusiones de su exposición, Venegas planteó que el plan de descarbonización propuesto por el gobierno “no es caprichoso ni arbitrario, sino que precisamente va tomando en cuenta la adaptación del sistema y el ingreso de las líneas de transmisión necesarias”.