Actualmente, estamos viviendo una de las mayores crisis sanitarias que la humanidad ha debido enfrentar en las últimas décadas, debido al surgimiento de una pandemia ocasionada a partir de una enfermedad de origen animal: el covid-19 (coronavirus).

Esta problemática global se ha dado aun cuando, hace un año, el último informe de la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) advirtió el riesgo que significa para la humanidad estar arrasando con los ecosistemas y la biodiversidad, en un contexto en el que ya un millón de especies se encuentra en peligro de extinción.

Así también el reporte mundial subrayó que América Latina es la región más afectada con esta realidad, ya que durante los últimos años son los bosques de dicho subcontinente los que se han visto más alterados por el cambio de uso de suelo, una de las principales causas del deterioro ambiental que estamos presenciando, y que en la región se ha suscitado, principalmente, por el modelo agroexportador en el cual ha basado su economía.

Este es uno de los factores que, paradójicamente, ha advertido recientemente la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) como uno de los más riesgosos para la economía de la región en el futuro cercano, debido a la gran crisis económica que se prevé.

Tomando en cuenta estos factores y sobre todo la alerta que están realizando los organismos internacionales –como la CEPAL, las Naciones Unidas (ONU) y los sucesivos llamados del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC)–, ante la relación entre la crisis sanitaria y la ambiental, es que en este Día de la Madre Tierra Fundación Terram hizo un enfático llamado a los distintos sectores de la sociedad a:

1. Repensar nuestro modelo de desarrollo. Es muy predecible que, una vez superada esta crisis, los gobiernos y las sociedades intenten recuperar la economía tal y como la hemos conocido hasta hoy, al riesgo de generar nuevas enfermedades o efectos inesperados para la humanidad. Por lo mismo, lo lógico es que consideremos seriamente un cambio en las escalas de producción y comercio, tomando en cuenta los escenarios posibles a los cuales América Latina y el Caribe se enfrentarán en un futuro cercano debido a la crisis financiera.

2. En este sentido, recientemente la CEPAL ha apostado por la integración y los modelos de autosuficiencia regional como una salida a la crisis que se avecina, por lo mismo, desde Fundación Terram hacemos un llamado a los tomadores de decisiones a comenzar a pensar en un modelo económico basado en la autosuficiencia y la sostenibilidad del medio ambiente como una alternativa factible al futuro, donde las industrias minera, salmonicultora, energética, forestal, entre otras, paulatinamente, disminuyan sus escalas de producción y con ello sus impactos ambientales.

3. Considerar la transformación socioecológica como la única vía posible al futuro de la humanidad, tomando en cuenta los desafíos climáticos que tenemos en la actualidad. Según la ONU, el cambio climático nos golpeará igual o peor en el futuro, ya que los compromisos climáticos de las naciones siguen manteniendo al mundo muy lejos de lograr la meta de mantener el aumento de la temperatura global (desde la era preindustrial) idealmente a 1,5 o 2°C a fines de siglo, tal como lo propone el Acuerdo de París. De hecho, según los cálculos el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) es posible que las temperaturas aumenten 3,2 °C este siglo, trayendo efectos ambientales desconocidos hasta el momento.

4. Reconsiderar nuestra relación con la naturalezaUna de las grandes oportunidades que nos ha dejado esta pandemia es practicar nuevas escalas de producción, comercio y consumo, lo que ha servido para dar “un respiro al planeta”, tal como lo ha reflejado la prensa nacional e internacional en sus notas sobre la descontaminación de las grandes ciudades. Sin embargo, esta expresión momentánea de la ecología a nivel global no está salvando a la humanidad de los efectos devastadores del cambio climático, ya que los gases de efecto invernadero que hemos emitido históricamente seguirán causando estragos inesperados en las próximas décadas.

Tomando en cuenta los puntos anteriores, en Fundación Terram reiteran que es posible buscar nuevas alternativas de sostenibilidad al futuro, si de manera conjunta trabajamos por lograr un paradigma en que la economía y la cultura global apuesten por un medio ambiente sano.

“En este Día Mundial de la Madre Tierra, y en el contexto de la pandemia, hacemos un urgente llamado a repensar nuestro modelo de desarrollo como una respuesta posible a las crisis sanitaria y ambiental que experimenta nuestro planeta, e invitamos a los tomadores de decisiones y la sociedad en general a avanzar hacia una transformación compleja del mundo que hemos conocido hasta hoy”, dicen desde Terram.

*Fuente de la foto destacada: Unsplash/ Guillaume de Germain | Naciones Unidas.