(La Tercera-Pulso) Prácticamente no hubo activo que este martes no sucumbiera al histórico derrumbe que experimentan los precios del petróleo. Los tableros de las bolsas internacionales quedaron teñidos de rojo desde Asia hasta Wall Street, pasando por Europa y América Latina, con retrocesos que en general superaron el 2%.

Algunos inversionistas reaccionaban a la caída de la jornada previa, que dejó el valor de los contratos de WTI a mayo en -US$37 el barril, mientras que otros ignoraban el rebote hasta US$10, concentrándose en el retroceso de 35% que sufrió el contrato futuro a junio, hasta quedar en US$13,15, o en la caída de 24,4% que sufrió el Brent, en su mayor variación diaria desde 2001 que lo dejó en US$19,3, a su vez, su peor nivel desde 2002.

Con estos números sobre la mesa, el nerviosismo se apoderó de Donald Trump. “Nunca dejaremos que la gran industria del petróleo y gas se venga abajo”, dijo el mandatario estadounidense, poniendo rápidamente manos a la obra.

“He ordenado a los secretarios de Energía y del Tesoro que formulen un plan para poner fondos a disposición de estas importantes empresas y empleos, a fin de que tengan un largo futuro asegurado”, afirmó Trump.

Balance local

Los riesgos también fueron analizados en Chile. Si bien el presidente del Banco Central, Mario Marcel, señaló que el nivel actual de precios del crudo -a su juicio transitorio- a nivel nacional “ayudará en mantener los precios bajos por cierto tiempo”, advierte que los riesgos son relevantes.

Explicó que los productores de petróleo están cada vez más lejos de su punto de quiebre para producir, que es de US$60, mientras han visto un aumento importante del crédito. Ya en una posición financiera débil, los últimos hechos podrían generar “un efecto en cadena importante, con un riesgo en el mercado financiero con sus repercusiones en la economía global”, manifestó.

En Chile hubo otro efecto que no se hizo esperar. Este martes, la cotización del cobre se hundió 3,39% a US$2,265 la libra, ante “el efecto desestabilizador” de lo que ocurre en el petróleo, de acuerdo con Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, quien advierte que la situación se complejiza, justamente porque “existe un riesgo importante de quiebras de compañías petroleras en EEUU, lo que puede desencadenar un efecto desestabilizador al sistema financiero”.

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En este contexto, Marcel se preocupó de enviar un mensaje de tranquilidad, al descartar que pudiese ocurrir algo similar con el cobre. “Es una realidad muy distinta, porque no vemos guerra de productores y la oferta es relativamente estable”, indicó, recalcando, además, que China va adelantada en el ciclo de recuperación de la actividad.

Tras la baja del cobre, el dólar cerró en Chile en $858,96, anotando un alza de $4,16 durante la jornada, aunque en algunos momentos del día llegó a subir más de $11.

Opciones de repunte

Por otra parte, aunque la incertidumbre es lo que manda en los tiempos del coronavirus, los bancos de inversión creen factible que el mercado logre equilibrarse en los próximos dos meses.

“La reducción acordada por la Opep y otros productores de petróleo, también conocidos como Opep+, no se implementará hasta mayo y junio. Como resultado, el mercado actualmente está digiriendo petróleo extra del aumento de las exportaciones de la Opep/Rusia”, señala Michael Strobaek, Global Chief Investment Officer de Credit Suisse.

En ese marco, reconoce que actualmente “no queda capacidad de almacenamiento para mayo” y que todavía ven “posibilidades de un peak de inventario más adelante en el segundo y tercer trimestre”. Sin embargo, el banco suizo anticipa una “recuperación de precios posterior, una vez que el estancamiento logístico haya quedado atrás”, marco en el que proyecta un precio de US$45 para el WTI a 12 meses.

En tanto Scotiabank, si bien describió el desplome del crudo como el colapso más sorprendente de un indicador económico desde el comienzo de la pandemia, califica la contracción como anómala y estima que seremos testigos de una recuperación en el corto plazo, “reflejando en gran medida la idiosincrasia de los contratos de fijación de precios”.

Según el informe, el deterioro rápido de la demanda de petróleo y mayores temores sobre la capacidad de almacenamiento se produjeron a un día de que expiraran los contratos de WTI para entrega en mayo. “Esa coincidencia única del momento ejerció una presión adicional (…) lo que incrementó aún más el desplome”, se lee en el reporte.