La Organización Latinoamericana de Energía (Olade) señaló que el precio del barril del petróleo debería tener que estabilizarse, luego de la abrupta caída registrada este lunes, cuando los valores cayeron por primera vez por debajo de cero, cerrando en -37 dólares, según indica el análisis de Alfonso Blanco, director ejecutivo, y de Andrés Schuschny, director de Estudios, Proyectos e Información del organismo internacional.

“En un contexto donde los depósitos de almacenamiento están colmados estos contratos futuros no son viables y por lo tanto, no significa que el precio real del petróleo sea de -37 dólares, sino que es el resultado de una particular coyuntura del mercado”, sostiene el documento publicado por Olade.

“Mientras que el WTI tuvo una caída del 306%, el Brent bajó un 8,9% para terminar operando a 25,5 dólares. A partir del 21 de abril se abren los contratos de junio que tienen otra perspectiva porque ahí empezaría a regir el recorte de la OPEP. Por lo tanto, el precio debería tender a estabilizarse. Un indicador en tal sentido es que los precios futuros a junio se encuentran en el rango de los 22 dólares por barril”, se agrega.

El análisis recuerda que en los mercados de futuros “este fenómeno se denomina “Super Contango”, el cual se produce “cuando los precios spot (precio del mercado de corto plazo) del activo es inferior al precio a futuro del mismo y este spread de precios no puede explicarse únicamente por los costos de almacenamiento o financieros, sino que actúan otros factores que inciden en un desequilibrio entre la oferta y la demanda”.

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A juicio de ambos especialistas, la situación que vive el mercado del crudo a causa de la pandemia de coronavirus tiene un tema de fondo respecto a la disminución de la demanda: “los recortes de la producción acordados por la Opep representan solamente 10 millones de barriles para mayo y junio y, en un escenario optimista, podría ampliarse a unos 15 millones por la caída de la producción de aquellos países que no formaron parte del pacto entre las potencias petroleras, pero que terminarán afectados por un lógico efecto de mercado”.

Esta diferencia en la velocidad en la que cae la demanda respecto a la oferta, es lo que hace que los precios no sólo no hayan podido recuperarse tras el anuncio del organismo, sino que continúen en una profunda caída.

Sumado a ello, la capacidad de almacenamiento de crudo comienza a escasear.

“El 21 de abril están venciendo los contratos de futuro en Estados Unidos para el cierre de los contratos de petróleo para entrega en mayo y, como no existe la posibilidad de recibir crudo por parte de muchos operadores del mercado debido a la escasez de almacenamiento, quien tenga vigente un contrato de este tipo tendrá que respetarlo y hacerse cargo del crudo que le entregarán el próximo mes y, por lo tanto, estos agentes de mercado estarían dispuestos a desprenderse del mismo, por lo cual se observa esta construcción de precios negativos”, precisó el análisis.