El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estimó que la crisis desatada por la pandemia del coronavirus generará una brecha de ingresos en el sector eléctrico, debido a la diferencia entre la demanda eléctrica esperada y observada, precisando que el impacto de esta situación en cada uno de los países de la región dependerá de la situación financiera de las empresas antes de la crisis, la identificación de riegos y costos durante la misma (que depende las reglas de mercado y contractuales) y los instrumentos de recuperación implementados tras ella.

En un análisis realizado por los consultores del organismo Pauline Ravillard y Enrique Chueca, junto a Michelle Hallack, responsable del área de conocimiento de la División de Energía del BID, se indica que las medidas implementadas por los gobiernos latinoamericanos para disminuir el avance del virus en la población han implicado una menor actividad productiva que impacta al sector energético.

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Según el informe, las cuarentenas decretadas en algunos países han tenido distintos efectos en la demanda eléctrica. «Perú, por ejemplo, declaró una cuarentena general el 16 de marzo y las caídas fueron enormes ya desde la primera semana alcanzando una reducción del 32%. También es el caso de Paraguay donde desde el 20 de marzo se decretó la cuarentena que impuso una reducción de hasta el 28,1% de la demanda».

«En Bolivia, donde también se decretaron medidas tempranas el 22 de marzo, se puede ver cómo se dio una reducción rápida de la demanda de hasta el 26.69%. Mientras que en Chile, sin embargo, se tomaron medidas de cuarentena que afectaban a una parte determinada del país el 26 de marzo, motivando un decrecimiento parcial de la demanda que se estabiliza por ahora a la semana siguiente en torno al 9%», se agrega.

El análisis del BID considera el consumo energético particular de cada país, señalando que las reducciones más acentuadas están en «países en los que se realizan actividades altamente mecanizadas como la minería en Bolivia, Chile o Perú. Sin embargo, en economías más orientadas a los servicios como Costa Rica, una reducción del consumo eléctrico comparativamente menor, de casi 5% habiendo declarado cuarentena el 24 de marzo, puede acarrear un impacto económico idéntico al de países más electro-intensivos donde la productividad depende más del consumo eléctrico».