Ramón Fiestas, presidente para Latinoamérica del Consejo Global de la Energía Eólica señala que la crisis mundial desatada por la pandemia de coronavirus plantea una serie de desafíos a futuro para las energías renovables, donde afirma que el nivel de inversiones seguirá creciendo para responder a los problemas que genera el cambio climático, junto a la reducción de emisiones y a la descarbonización.

En entrevista con ELECTRICIDAD, el ejecutivo indica que impactará en el nivel de potencia generada por la energía eólica en el mundo, aunque prevé que a futuro vendrán nuevas oportunidades para aumentar la presencia de esta tecnología, donde Chile no queda afuera.

Impactos

¿Cuál es el análisis que tienen respecto al impacto de la pandemia en la generación eólica a nivel mundial?

Observamos que la pandemia incide de manera inmediata sobre los proyectos en desarrollo y en construcción, teniendo en cuenta que el confinamiento decretado ha retrasado la marcha normal del programa de obras y desarrollo de estas inversiones, afectando a la cadena de suministro en algunos de los mercados. No obstante, numerosas empresas y centros de trabajo donde las medidas han sido menos restrictivas, han ido adoptando prácticas operativas para proteger del contagio a sus trabajadores, con el fin de continuar las actividades y minimizar los impactos, pero asegurando la salud de sus equipos.

Aún no estamos en condiciones de precisar en qué medida pudiera afectar a nuestras previsiones de potencia eólica anual instalada, pues desconocemos las medidas que en cada mercado se adoptarán para reanudar las actividades suspendidas y el ritmo que tomará la normalización de la actividad económica, pero podríamos estar apuntando a una corrección en torno al 10% y el 15% de la potencia prevista para 2020.

¿Cuánta información han recibido hasta ahora de sus asociados sobre el impacto de la crisis en el sector?

Estamos en contacto permanente con nuestros asociados y hemos recibido gran cantidad de respuestas, que nos entregan una visión amplia de la situación. Tanto la asociación como nuestros asociados somos conscientes de la importancia de compartir la información y experiencias en esta situación tan excepcional, de ahí que hayamos habilitado un sitio específico en nuestro portal Web, dedicado a clasificar la información más actualizada sobre este fenómeno en todos los mercados, y donde está cooperando de forma muy activa la industria eólica.

Perspectivas

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha señalado que esta crisis plantea oportunidades para la generación de energías limpias, ¿coinciden con esta perspectiva?

Sin duda. La pandemia ha despertado la necesidad y la voluntad de actuar con decisión y sin titubeos ante los desafíos más importantes que enfrenta la humanidad. Es un llamado a la acción, y la lucha contra el cambio climático será el desafío más inmediato al que nos vamos a enfrentar tras la pandemia, que lamentablemente se va a superponer con la crisis económica desencadenada. En las energías renovables se encuentra una respuesta perfecta para hacer frente a ambas problemáticas, ya que los proyectos de generación ERNC constituyen el instrumento de mitigación de emisiones de GEI más relevante del sector eléctrico, y además sus inversiones contribuyen a detonar de manera muy efectiva e inmediata un importante flujo de obras, actividades y servicios que va a ser fundamental para la reactivación económica. Estamos, sin duda, ante uno de los sectores que más pueden contribuir a la salida rápida de la crisis.

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¿Qué escenario prevén a futuro para la generación renovable variable, especialmente la eólica?

La generación eólica será uno de los pilares fundamentales en la transición energética hacia un modelo de gestión mucho más flexible, en el que la generación variable será la base del funcionamiento de los sistemas eléctricos. De las nuevas tecnologías de generación eléctrica es, con mucha diferencia, la que mayor potencial tiene para crear retornos socioeconómicos estables, a través de la creación de empleo, la fijación y la localización de puestos de trabajo especializados en los entornos más próximos a las inversiones, la contribución económica y fiscal a las comunidades y municipalidades, entre otras. Además, se trata de una actividad sobre la que los inversores y los financiadores han adquirido gran experiencia y promueven las mejores prácticas para la puesta en marcha de los proyectos, por lo que la vemos como un objetivo muy atractivo cuando se generan ambientes de inversión que eliminen las barreras que tradicionalmente han impedido un despliegue más amplio de esta tecnología.

A partir de esta crisis, ¿Qué principios regulatorios se requerirán para la generación eólica?

Es muy relevante que las medidas que los poderes públicos puedan adoptar para mitigar los efectos de la crisis económica derivada del confinamiento para los sectores más desfavorecidos, no induzcan a la insostenibilidad financiera de los agentes económicos, especialmente en el ámbito del sector energético, donde gracias a la entrada de nuevos operadores, a través de los procesos licitatorios puestos en marcha, ha emergido una estructura de mercado capaz de poner en valor todo el potencial de competitividad existente en Chile, lo que valoramos como un activo esencial que es preciso apuntalar al máximo para asegurar esa competitividad en el futuro.

Consideramos esencial que se respete el equilibrio económico-financiero subyacente en los contratos de suministro entre los productores y los distribuidores o consumidores. Es fundamental que la seguridad jurídica en estas relaciones no se vea afectada por cambios regulatorios, pues es uno de los activos principales que sustentan el ambiente de inversión en Chile. El hecho de que ese equilibrio económico-financiero haya sido alcanzado a través de procesos licitatorios, que reflejan las mayores condiciones de competitividad posibles para hacer viables los proyectos, refuerza la necesidad de que sea preservado a ultranza precisamente para asegurar el buen fin de esas inversiones.

Estamos convencidos de que el incremento de los volúmenes de consumo de energías renovables contribuiría de manera muy significativa a la recuperación de la crisis creada por el Covid-19, gracias al incremento de inversiones.

Además, se avanzará significativamente en la deseada descarbonización del sector, por lo que serán más que bienvenidas todas las medidas que se puedan adoptar para incrementar las metas de consumo de forma substancial, acelerando en lo posible la puesta en marcha de mecanismos licitatorios, y/o de las medidas que faciliten la contratación de energías renovables, como podría ser un mecanismo de compensación por el cual los estímulos para la reactivación que pudieran recibir los sectores económicos en Chile, fueran aparejados a un incremento del compromiso de esos sectores con la transición energética a cero emisiones netas o al 100% de renovables en sus futuros consumos.

¿Cómo ve el futuro del almacenamiento de energía en parques eólicos para aumentar la seguridad y continuidad del suministro ante este tipo de crisis?

No vemos señales de que las líneas de trabajo en innovación e investigación vayan a verse sustancialmente afectadas por la crisis y por ello estamos convencidos de que los programas en el desarrollo de tecnologías de almacenamiento van a seguir su curso, en particular cuando se dirigen a incrementar aún más la competitividad del sector.

¿Qué desafíos debe enfrentar la industria eólica con lo que acontece?

Estimamos que, en este momento, la atención se debe concentrar en asegurar la salud de las personas y en contribuir en lo posible a la gestión de la crisis sanitaria. Cuando se consiga doblegar la pandemia es muy importante para el sector que las políticas que se definan para la reactivación económica y la salida de la crisis se integren con aquellas que exige la acción prioritaria y no menos urgente en materia de clima y energía. Por lo mismo, uno de los desafíos más inmediatos a los que nos enfrentamos es lograr acelerar el ritmo de las inversiones eólicas en un nuevo entorno, que a corto plazo estará caracterizado por la recuperación de los niveles de actividad económica existentes con anterioridad a la crisis.