Los cambios en la hora punta, en que se excluyeron los meses de abril y mayo, realizados para disminuir el impacto de la crisis sanitaria del coronavirus, podría no disminuir los costos de potencia para las empresas distribuidoras, según indica a ELECTRICIDAD Vannia Toro, gerenta de Mercado y Regulación de Emoac Consulting Group, quien analiza los alcances de esta medida.

“Con la nueva definición, los costos de potencia para las distribuidoras podrían no verse disminuidos ya que dependen igualmente de los consumos de los 12 meses anteriores, pero en cuanto a sus ingresos, efectivamente tendrán una menor recaudación de los clientes por la eliminación de los cargos de energía adicional de invierno. Con lo anterior, no resultaría tan evidente afirmar que no tendrán afección en sus márgenes”, señala.

La ejecutiva destaca que la decisión de considerar como periodo de punta 2020 a los meses de junio, julio, agosto y septiembre entre las 18 a 22 horas, excluyendo los meses de abril y mayo, “tiene implicancias tanto para clientes residenciales, pymes e incluso industrias que operan como clientes libres”.

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“Para el segmento de clientes regulados, la medida permite eliminar los sobre costos de energía adicional de invierno. En tanto para los clientes industriales (mayoritariamente clientes libres), la medida permitirá flexibilizar sus operaciones, ya que muchas de ellas con la llegada del periodo de punta realizaban gestión de recorte de consumo “recorte de punta”, ya sea mediante generadores propios o bien deteniendo sus procesos entre las 18 y las 22 horas, para evitar así los sobre costos que significarían los recargos de potencia en estas horas”, explica.

Y añade: “En este sentido al no considerarse el mes de abril y mayo como mes de punta, les permitirá continuar sus operaciones sin restringir sus consumos de forma equivalente a como operaban en los meses de verano. Cabe señalar que conforme a la metodología de cálculo que rige para los cargos de potencia, esto no quiere decir que el cobro por este concepto será nulo estos dos meses, ya que el monto depende igualmente de los consumos efectuados por los clientes en el periodo de invierno anterior, por ende, la facturación dependerá de cada caso particular”.

Según Toro, esto último tendrá una ventaja operativa inmediata “para aquellos que sí realizaban gestión, con menores costos de recorte este 2020 (solo 4 meses en vez de 6) y no generando recargos adicionales por mayor el consumo para el periodo de invierno siguiente. De esta forma, la industria productiva tendrá un alivio en sus costos, permitiendo mantener la producción continua, lo que podría ayudar directamente en la cadena de abastecimiento y el empleo”.

Generación

En cuanto a los impactos para el segmento de generación,  la ejecutiva de Emoac sostiene que no se verá un impacto negativo, “ya que mayormente operan haciendo un traspaso de sus costos de potencia, los cuales se relacionan directamente con las mediciones de consumo del periodo de control de punta, por lo que, en la medida en que el Coordinador Eléctrico Nacional ajuste su procedimiento de cálculo, conforme a la nueva definición de horario de punta definido por la autoridad y no asigne consumos a los clientes, no abran cargos asociados para el generador”.

“Bajo el mismo contexto, la demanda del sistema eléctrico ya se ha visto mermada en cerca de un 10%, en consecuencia, liberar la restricción de hora punta no representa una mayor exigencia a segmento de generación. En la misma línea, las nuevas restricciones sanitarias, así como las señales económicas indican que la demanda eléctrica seguirá esta tendencia”, concluye.