(La Tercera-Pulso) Peces nadando en las aguas cristalinas de Venecia o la reducción de cerca de 50% del óxido de nitrógeno (gas de efecto invernadero) en Santiago. Estas son algunas de las postales medioambientales que hemos visto en las últimas semanas producto de la disminución de la actividad humana debido a la cuarentena. Millones de comentarios en las redes sociales hablan de las lecciones que estamos aprendiendo como especie producto del Covid-19.

En este contexto, ¿cuál debería ser la nueva visión de la sustentabilidad por parte de las empresas? Una serie de actores de este sector coinciden en dos conceptos claves: una nueva mirada hacia las personas y una reafirmación del proceso de descarbonización.

“Lo más importante será poner a las personas en el centro de todas las decisiones que tomemos. Cuidar la salud física y mental de los colaboradores, de uno mismo y de quienes nos rodean, es prioritario”, comenta Marcela Bravo, gerenta general de Acción Empresas, que agrupa a cerca de 140 actores del sector privado.

En una línea similar, Josefa Monge, presidenta de Sistema B Chile (164 empresas) cree que esta pandemia “va a acentuar la inequidad, por lo que debemos colaborar globalmente por la resiliencia social y económica de las comunidades”, dice, y enfatiza en que se debe dar un sentido de urgencia a las soluciones colaborativas.

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De hecho, un efecto inmediato del aislamiento han sido nuevas formas de trabajo. El uso de plataformas de video aumentó en 25% y solo el lunes 16 de marzo el 70% del personal de las grandes compañías comenzó a trabajar a la distancia. Ahora más que nunca “hay que gestionar la empresa como un sistema integrado. Conectar las áreas para actuar en un sistema complejo e interdependiente como es la comunidad; ecosistemas y la atmósfera”, indica Reinalina Chavarri, directora Observatorio Sostenibilidad – FEN U.Chile.

Y mientras la raza humana trata de organizarse de otra forma y ver cómo se recuperará del impacto económico, la pandemia ha abierto también nuevas puertas para la protección del medioambiente, en un año donde el cambio climático sigue aumentando. “Es clave seguir con el tema de las bajas emisiones”, dice Alex Godoy, director del Centro de Investigación en Sustentabilidad de la UDD, y continúa: “A partir del Covid, hay que aprovechar todos los beneficios que han ocurrido en términos medioambientales. Bajar la intensidad no sólo para replantearnos los sistemas productivos, sino también para ver cómo se recupera la economía… pero baja en emisiones”.

Ricardo Bosshard, director de WWF Chile, coincide con que el trabajo de descarbonización debe seguir, especialmente en el que estaba Chile. “Además, países como EEUU y Brasil deberían subirse”, dice. Pero le preocupa que cuando comience la recuperación, el medioambiente pierda prioridad. “Hemos tenido la mala experiencia que después de un desastre natural, todo lo avanzado en conservación se pierde por la desesperación de echar a andar rápido la economía. La tentación de los gobiernos es dejar de lado los estudios de impacto ambiental por generar trabajo”.

Para el High Level Champion de la COP25, Gonzalo Muñoz, la crisis que estamos viviendo nos hace como nunca “aplicar la ciencia y sentido de urgencia a cada uno de los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible), tal como lo hemos hecho con la pandemia. Y hemos comprobado que sí se puede”, dice Muñoz.

Con un argumento similar, Dante Pesce, director ejecutivo de Centro Vincular (PUCV) y miembro del Grupo de Trabajo de la ONU sobre Empresas y DDHH, se pregunta: “¿Quiénes han sido más resilientes? Aquellas sociedades donde hay confianza en la ciencia, en los datos, en la evidencia y las instituciones. Donde hay un control social de parte de los ciudadanos o de líderes empresariales. La confianza se construye sobre esos pilares”.