(América Economía) Datos de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), muestran que en 2018 las ventas al mercado externo llegaron a 110 toneladas y estaban dirigidas a países como India y Estados Unidos. En tanto, el año pasado no se comercializó ni una tonelada.

Durante la pasada gestión, Bolivia dejó de exportar carbonato de litio del salar de Uyuni debido a la caída de los precios —que en 2019 llegó a US$10.500 la tonelada (t)— y por la crisis político-social que se registró en el último trimestre, según la estatal YLB.

Datos de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB), proporcionados a La Razón sobre la comercialización de carbonato de litio de la Planta Piloto de Llipi del salar de Uyuni, muestran que en 2018 las ventas al mercado externo llegaron a 110 toneladas a estaban dirigidas a países como India y Estados Unidos. En tanto, el año pasado no se comercializó ni una tonelada.

Según la estatal YLB, la caída de precios en 2019 con relación al año anterior (en 2018 llegó a US$21.500 la t) fue una de las causas para que no se haya registrado la venta del carbonato de litio.

“Esto también es una de las razones para que se haya paralizado la exportación (…) Lo que sí nos está desfavoreciendo un poco es el precio que tiene una tendencia a la baja y este precio está determinado afuera; entonces ni el Gobierno ni la empresa tienen control sobre él, algo que perjudica al valor de las exportaciones”, dijo a La Razón el gerente ejecutivo de la estatal YLB, Gunnar Valda.

La Razón publicó que debido a la sobreoferta del producto, Bolivia pierde competitividad en el mercado internacional. Otro factor es que el proyecto para la industrialización de este recurso natural fue postergado por presiones iniciadas por el Comité Cívico Potosinista (Comcipo).

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Además, el año pasado se recibieron ofertas desde los US$10.000 la t hasta los US$3.500, lo que afectó a la concreción de contratos de compra-venta con empresas de los mercados de Europa y Asia. No obstante, YLB solo envió muestras de carbonato de litio a Estados Unidos, España, Japón y China que llegaron a los 116 kilos.

Conflicto. También se informó que el conflicto político social registrado en el último trimestre de 2019, luego de las elecciones generales del 20 de octubre que derivó en la renuncia de Evo Morales a la presidencia, obstaculizó la concreción de esos contratos.

“Las convocatorias por invitación en el último trimestre de la pasada gestión también quedaron desiertas por la coyuntura en Bolivia, que a pesar de haber captado intereses de varias empresas en invitación, no presentaron oferta de compra”, se informó desde YLB a través de una nota.

Según el portal cesco.cl, en 2019 se registró una sobreoferta del carbonato de litio en el mundo, lo que derivó a una caída del precio de este producto. Ese año se cotizó en US$10.500 la t, mientras que en 2018 llegó a US$16.500.

El lunes, este medio publicó que debido a la sobreoferta del producto, Bolivia pierde competitividad en el mercado internacional. Otro factor es que el proyecto para la industrialización de este recurso natural fue postergado por presiones iniciadas por el Comité Cívico Potosinista (Comcipo).

En abril de 2018, el gobierno del entonces presidente Evo Morales eligió a la alemana ACI Systems GmbH, de entre otras siete empresas, como socia para este proyecto. Ese año se firmó el acuerdo para la conformación de una sociedad mixta. La firma germana tenía previsto invertir US$1.200 millones para crear un complejo de alta tecnología en el salar de Uyuni, cuyo producto principal serían las baterías de litio.

Este proyecto fue anulado el 2 de noviembre del año pasado mediante el Decreto Supremo 4060, porque Comcipo, a través de paros, presionó para dejar sin efecto el pacto. Pese a la crisis social y política que vivió el país entre el 21 de octubre y el 20 de noviembre de 2019, el embajador de Alemania en Bolivia, Stefan Duppel, dijo en enero que su país continuaba con el interés de apoyar en la industrialización del litio.

La planta piloto de Llipi fue inaugurada en enero de 2013 y demandó US$19 millones, que incluye la infraestructura civil, piscinas y un laboratorio moderno para análisis de sales y salmueras.