La ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt, participó en la XIV Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, donde se refirió a las tendencias, oportunidades y desafíos para la igualdad de género junto a la ministra la Mujer y Equidad de Género, Isabel Plá, y a la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe(Cepal), Alicia Bárcena.

La secretaria de Estado explicó la importancia de integrar a las mujeres en materia medioambiental, precisando que “somos más vulnerables a los efectos del cambio climático, pero también somos importantes agentes de cambio”.

“La perspectiva de género juega un papel fundamental en la comprensión del impacto desproporcionado del cambio climático y la pérdida de biodiversidad, debido a las desigualdades estructurales existentes para reducir las brechas”, agregó.

La ejecutiva sostuvo que la justicia social es clave en la acción climática, “no es posible un desarrollo sostenible sin las mujeres involucradas con capacidad de incidencia en las políticas de cambio climático. Necesitamos a tomadoras de decisión desarrollando políticas climáticas para la agenda 2030. Debemos empoderar a las tomadoras de decisiones”.

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Schmidt también se refirió a los avances logrados en la Conferencia que se desarrolló en diciembre en Madrid y que Chile durante este año. El mandato para la COP25 era revisar y renovar tanto el Programa de Trabajo de Lima en Género (LWPG) como su Plan de Acción (GAP). Este instrumento permite a los países integrar la perspectiva de género en la implementación del Acuerdo de París, permitiendo fortalecer el rol y el empoderamiento de las mujeres en sus respectivas comunidades locales.

“El Trabajo de género de Lima y el Plan de Género estaban contenidos en dos decisiones diferentes por haber sido acordadas en momentos distintos: una en COP20 y la otra en COP23, respectivamente. Gracias a la revisión y armonización efectuadas en la COP25, ambos instrumentos fueron fusionados en una sola decisión, la cual deberá ser revisada en un plazo de 5 años (2024), con una revisión intermedia a tres años (2022). El Plan de Acción de Género es un una hoja de ruta para los Ministerios del Medio Ambiente, con actividades específicas que debemos desarrollar las partes para reducir la brecha de género”, dijo Schmidt.

La autoridad hizo un llamado a sumar  esfuerzos para lograr políticas climáticas “sensibles al género, que integren este enfoque de manera coherente y efectiva en todas las actividades relacionadas con la adaptación, la mitigación y los medios de aplicación relacionados con el financiamiento, el desarrollo y la transferencia de tecnologías y la creación de capacidades”.