(Emol) Hace décadas que el hidrógeno se ha promocionado en el mercado energético mundial como “el combustible del futuro”, y hoy ese potencial podría convertirse en realidad, pero en su versión sustentable: el denominado hidrógeno verde. Una opción que especialistas ven con buenos ojos para ser el reemplazo definitivo, por ejemplo, del diésel en un contexto donde el mundo busca hacer frente a la crisis climática y en el que Chile apunta para 2050 su meta de descarbonización total.

Pese a ser uno de los elementos más abundantes de la Tierra, el hidrógeno no es fácil de obtener: no se encuentra de forma aislada en la naturaleza, por lo que se extrae a partir de otras sustancias que lo contienen, como el agua, el carbón o el gas natural. Y actualmente se utilizan dos maneras masivas para producirlo.

La primera -y más barata y utilizada- es extraerlo a través de hidrocarburos, a lo que se le llama hidrógeno gris. Método poco amigable con el medioambiente ya que su generación continúa requiriendo combustibles fósiles. Y la segunda es obtenerlo directamente del agua a través de un proceso llamado electrolisis, el cual rompe la molécula del agua y separa el oxígeno y el hidrógeno, lo que necesita altas cantidades de electricidad que si es producida en base a energías renovables como la solar o eólica, genera el hidrógeno en su versión verde. Y en ese último escenario, Chile podría jugar un rol clave a nivel mundial.

“Cuando uno mira el ranking de los países que están mejor posicionados para ser productores y exportadores de hidrógeno (verde), Chile está entre los mejores, dentro del top tres”, sostuvo ayer el ministro de Energía, Juan Carlos Jobet, quien dio cuenta del potencial que tiene el país para convertirse en un actor importante en la producción y exportación de este combustible, el cual, afirmó, podría tener el alcance de la mitad de lo que es el mercado del petróleo en el mundo.

Una capacidad “inconmensurable”

Según expuso a Emol el presidente ejecutivo de Generadoras de Chile, Claudio Seebach, el hidrógeno “es un energético antiguo, pero cuando es verde quiere decir que la forma en que lo producimos se hace con energía eléctrica que en su origen no está producida con combustibles fósiles y tiene muchas virtudes”. Una de ellas, es la capacidad que tiene reemplazar al diésel en transporte pesado en el que la electricidad es difícil que entre, como en la minería o buques de carga.

“Reemplazar grandes camiones de la minería por electricidad es técnicamente difícil porque las baterías pesarían tanto como el camión, por lo tanto una alternativa es reemplazarlo por hidrógeno”, dijo, agregando que aquello podría dar pie a la creación de “industria del hidrógeno verde en Chile” y así hacer que, por ejemplo, la producción de cobre “sea cero emisiones”.

Y es que, según subrayó a este mismo medio el experto en energía y académico de ingeniería de la U. Católica, Patricio Lillo, Chile cuenta con condiciones privilegiadas para explotar el hidrógeno verde y convertirse en una potencia en materia energética sustentable. “Estoy parado en un país que es capaz de por sí solo abastecer toda la demanda energética del mundo con radiación solar (…), en uno de los lugares con mayores recursos eólicos del mundo. Entonces la viabilidad técnica en recursos para producir hidrógeno verde en Chile es simplemente inconmensurable. El potencial de recursos de que tiene Chile es impresionante”, aseguró.

“Aquí se abre una ventana para producir un combustible cuya base es el sol. Si uno hiciera una torta, un catastro de todas las maneras en que consumimos energía, más o menos un 55% es energía eléctrica y el otro 45% es petróleo para motores a combustión interna, y ahí hoy en Chile y el mundo hay pocas alternativas, a diferencia de la energía eléctrica. En el mundo no existen alternativas competitivas del diésel”, añadió Lillo.

[LEA TAMBIÉN: Hidrógeno verde: potencial exportación de Chile supera los US$8.800 millones a 2030]

La traba de los costos

Pero el problema, subrayan tanto desde el Gobierno como del mundo académico, tiene que ver con los altos costos que hoy tiene la producción y transporte del hidrógeno líquido, lo que hace que aún no pueda ser competitivo en relación a los combustibles fósiles. “Si yo quisiera cargar un vehículo con hidrógeno en vez de diésel, hoy día me cuesta entre tres o cuatro veces más”, dijo el académico de la UC.

Mientras que Seebach expuso que “en la medida que el proceso de electrólisis, que es la forma en que se produce nitrógeno verde, sea más barato y pueda competirle a los fósiles, lo va a desplazar. Eso no se produce hoy día porque todavía los costos para su producción son altos”.

Algo, en todo caso, que podría cambiar en los próximos años. Esa al menos fue la conclusión de un análisis realizado por Bloomberg. Según el informe dado a conocer el agosto de 2019, durante décadas se ha establecido que este gas es una fuente de energía libre de carbono, pero su costo y la dificultad para fabricarlo lo limitaban principalmente a servir de combustible para cohetes y a mejorar mezclas de petróleo.

Sin embargo, una vez se amplíe la industria en base a la producción a través de energía eólica o solar harían “que el gas verde sea asequible, permitiendo perspectivas de una economía verdaderamente limpia”. Así, de acuerdo al análisis, un hidrógeno verde verdaderamente competitivo podría instalarse en las próximas décadas para alimentar industrias como el transporte de larga distancia y la fabricación de acero y cemento. “El hidrógeno también se puede almacenar, enviar y utilizar para producir electricidad o alimentar celdas de combustible que aparecen cada vez más en automóviles y centrales eléctricas”.

Según Bloomberg, los costos del hidrógeno verde podrían caer hasta US$1,40 por kilogramo para 2030 desde el rango actual que oscila entre US$2,50 y US$6,80. Y este precio podría caer aún más hasta 80 centavos en 2050.

Para Lillo, “esto es muy parecido a lo que ocurría con la tecnología fotovoltaica hace 15 años. Estamos en el mismo estado, con proyecciones de costos tan prometedoras como esa. Entonces, probablemente estamos entre 10 y 15 años a que haya un sector en Chile que tenga el hidrógeno como combustible ya de manera formal y normal a costo competitivo”, dijo.

El desafío tecnológico

Y para ello, añadió, el desafío es principalmente tecnológico. “Hoy día lo que estamos haciendo es trabajar para que ese costo baje vía desarrollo de nuevas tecnologías en su producción, almacenamiento y transporte. Ahí es donde la parte tecnológica está poniendo el énfasis y el foco: cómo hago para que el hidrógeno sea más barato”. No obstante, recalcó, “si hoy día quisiera usar el hidrógeno verde, lo puedo hacer (…), es una tecnología madura que lleva varias décadas”.

Por eso último, llamó a que “el mercado no sea el que resuelva” los tiempos para comenzar a utilizar este combustible sustentable en el país. “Estamos de nuevo parados esperando que el mercado a través de la proyección del costo solucione el problema ¿Por qué no lo hacemos al revés? Estableciendo cuotas o generando incentivos para empujar la implementación y desarrollo de este combustible. Imagínate lo que significa que en vez de todos los miles de millones de dólares que son para comprar e importar petróleo, los utilicemos comprando combustible hecho en Chile. Imagínate el cambio en la economía”, apuntó.

Una vez la industria del hidrógeno verde sea creada en Chile, para Seebach comenzar a exportar este combustible “es solo un paso”. En esa línea, complementó Lillo, “esto es un tremendo producto para la exportación. Chile podría ser una potencia energética para toda América Latina, pero es cierto que hay algunos aspectos tecnológicos asociados al transporte que tienen que ser resueltos”.