La demanda de combustibles fósiles podría alcanzar su punto máximo en 2030 bajo una transición más agresiva hacia un futuro más verde, ya que el crecimiento de la demanda de gas natural no compensa la menor demanda de petróleo y carbón, según indica el estudio de Bain & Company sobre la economía integrada de los mercados energéticos.

La investigación consideró específicamente a los suministros de petróleo, gas, carbón, energía nuclear y renovable en los mercados de demanda de energía eléctrica, industrial, transporte y construcción.

«El lugar y la forma en que las empresas decidan participar en el mercado de la energía serán fundamentales para su éxito a largo plazo. Lo que se está volviendo cada vez más claro es que las opciones que enfrentan se multiplican y comienzan a incluir negocios que no tenían relación en el pasado, en la mayoría de los casos, amenazando el legado de sus negocios», manifestó Marcial Rapela, director y responsable por la oficina de Bain & Company en Santiago.

Según el estudio, la lista de posibles disrupciones de este año en el panorama energético incorpora cinco nuevas tendencias: tres que afectan la demanda industrial (la demanda de plásticos, el reciclaje no plástico y la eficiencia energética industrial) y dos (digital y sustentabilidad) que influyen en los 15 restantes:

La demanda de plásticos: La regulación de plásticos y la adopción de diferentes prácticas de la industria tendrán un impacto medible en la demanda de plásticos vírgenes para 2030. Con una importante nueva regulación, un cambio gradual en el comportamiento del consumidor y un desarrollo acelerado de sustitutos, la reducción de la demanda de plásticos vírgenes podría desplazar aproximadamente el 3% de la demanda mundial de líquidos de petróleo. Éste es aproximadamente el mismo nivel de desplazamiento previsto en el caso de la penetración de vehículos eléctricos en el mercado de vehículos ligeros.

Reciclaje de lo no plástico: El mayor reciclaje fuera del ámbito del plástico reducirá la demanda de energía en un 0,3% en el caso de referencia. Se espera que la proporción de materiales reciclados aumente significativamente en las industrias que conforman una gran parte de la demanda de energía, por ejemplo, acero, papel y aluminio, lo que se traduce en un importante ahorro de energía, ya que es sustancialmente más eficiente producir material reciclado que material nuevo.

Intensidad de la energía: Se espera que la intensidad de la energía industrial disminuya anualmente en aproximadamente 2% a 3% debido a mejoras en la eficiencia de diferentes fuentes: implementación de tecnologías más eficientes; mayor regulación y apoyo gubernamental; estándares de gestión de energía impulsados por el consumidor; y edificios recientemente construidos y nueva maquinaria en regiones de rápido crecimiento.

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Disrupciones digitales: Estas reducirán los costos por unidad de energía y mejorarán la eficiencia del proceso a lo largo de las cadenas de valor de la energía, tanto en el lado de la oferta como en el de la demanda. La tecnología digital ya ha comenzado a modificar las curvas de costo y eficiencia, y esta tendencia solo se acelerará en el futuro. Así, lo digital será un impulsor clave de muchas posibles disrupciones, que incluyen:

Sostenibilidad: La sostenibilidad, como la digital, influye en muchas tendencias. Las regulaciones sobre energía renovable están vigentes en 141 países y, desde mediados de 2016, 10 países han implementado o sugerido regulaciones más estrictas. A pesar de la notable excepción de EE.UU., las regulaciones sobre el carbono han ganado fuerza tanto en Asia como en América. A medida que los países comienzan a utilizar los precios del carbono como una medida del riesgo del cambio climático, las estimaciones de los precios del carbono se están volviendo más agresivas, acelerando la transición hacia los combustibles fósiles.

En el transporte, los esfuerzos de sostenibilidad impulsarán la penetración de los vehículos eléctricos y mayores estándares de eficiencia de combustible, al mismo tiempo que impulsarán a las industrias de transporte y aviación a invertir en gas natural licuado (GNL) y biocombustibles mediante el establecimiento de normas de emisiones más estrictas.

La sostenibilidad también continuará alterando la demanda industrial. Incluso el fuerte aumento que se espera en la demanda global de GNL se debe, en parte, a las políticas de sostenibilidad que buscan formas de reducir las fuentes de energía que consumen más carbono, como el carbón.