(La Tercera-Pulso) El escenario para el mercado local dio un fuerte giro en sólo una semana. Ante el fuerte descontento social, el Gobierno anunció un paquete de medidas para hacer frente a las peticiones de la ciudadanía, y de pasó, remeció a los inversionistas locales.

Una de las principales molestias de la ciudadanía apunta al incremento en las cuentas de la luz, lo que tiene directa relación con el sector de servicios básicos regulados.

Y en respuesta a las peticiones sociales, el Presidente Sebastián Piñera presentó una Agenda Social, donde destaca la suspensión del alza de 9,2% en las tarifas.

Dicho punto alertó a los inversionistas respecto a los impactos de los cambios regulatorios en las acciones del sector eléctrico.

De hecho, Enel Chile y Engie fueron las dos acciones que más cayeron en la semana, con desplomes de 12% y 11%, respectivamente.

Sin embargo, la historia es distinta al analizar el desempeño de los bonos de las compañías de servicios básicos regulados.

Mientras las acciones del sector eléctrico se desplomaron en la bolsa, los precios de los bonos anotaron tímidas variaciones.

En el caso de Enel Chile, el precio del bono con vencimiento a 2028 en dólares apuntó un retroceso de 0,6% en la semana hasta los US$111.

En tanto, los precios de los papeles de Engie con vencimiento en 2021 y 2025 denominado en la misma moneda, acumuló un retroceso semanal de 0,12% y 0,38%, respectivamente.

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La explicación detrás de los tibios movimientos de los bonos responde a los detalles del mecanismo de estabilización de las tarifas eléctricas que anunció el Gobierno.

Según indica el proyecto de ley, que ingresó el viernes al Senado, la mantención de los precios se hará a través de un fondo que permite al Estado aportar la diferencia por anular la reciente alza de 9,2% en las cuentas.

Sin embargo, al congelar las tarifas, las empresas acumularán un “saldo por cobrar” que será devuelto una vez que entren en vigencia los contratos más baratos a contar de 2021. Allí, las cuentas, en vez de bajar, se mantendrán, para devolver lo adeudado a las empresas.

“En resumen, la medida anunciada por el Gobierno, tiene costo fiscal que pagamos todos, pero no tiene ningún costo para la empresa. Entonces, por ahora, las empresas eléctricas no estarían enfrentando ningún costo. A pesar del congelamiento de las tarifas”, explica Guillermo Araya de Renta 4.

En el caso de Colbun, el bono en dólares con vencimiento en 2024 apuntó una baja de 0,56% en la semana.

El Head de Renta Fija LatAm de BBVA, Cristian Mucherl, detalla que los spreads de los bonos de las compañías más expuestas a los cambios regulatorios no deberían sufrir mayores cambios.

“En corporativos, no estamos viendo cambios en los fundamentales de las compañías. Tal vez se deteriore algo sus niveles por confianza de inversionistas pero nada más. En el equity los efectos de esta crisis son mucho más directos”, dice Mucherl.

La situación es diferente para Aguas Andinas. El precio del bono de la compañía con vencimiento en 2025 registró una caída de 1,84% el martes pasado, luego de haberse mantenido estables por casi dos meses.

“El tema de la privatización de los derechos de agua también es hoy una demanda social que puede hacer que se cambie las reglas del juego. Essal es filial de Aguas y con todo el daño causado en Osorno todavía no se le quita la concesión en el área donde se produjo el daño. Por cierto, esa medida debería acelerarse por parte de la autoridad como una señal de que se está fiscalizando”, concluye Araya.