Contar con un suministro de electricidad seguro y constante, tener la capacidad o stock para alimentar el potencial crecimiento de la demanda de vehículos eléctricos para los distribuidores, disponer de equipos que cumplan con las exigencias eléctricas y de seguridad y oportunidades de negocio para el empresariado son algunos de los desafíos en torno al desarrollo y perfeccionamiento de las redes eléctricas en torno a la electromovilidad para soportar el constante ritmo de crecimiento.

Y es que, de acuerdo con los especialistas consultados por ELECTRICIDAD, para avanzar en la infraestructrura eléctrica que reciba los requerimiento de la electromovilidad, es necesario profundizar el desarrollo de la digitalización de las redes.

Tres retos

Mauricio Osses, académico de la Universidad Santa María señala la existencia de tres retos principales en torno al desarrollo de las redes eléctricas: la cobertura nacional, la interoperabilidad y el costo por kWh.

“La cobertura corresponde a la cantidad y ubicación de cargadores públicos, así como la instalación de cargadores privados en las regiones. La Interoperabilidad, involucra aspectos normativos, estándares, información y tecnologías que deben buscar simplificar el uso de vehículos eléctricos, independiente de su origen y características.  Finalmente, actualmente no hay claridad sobre el tratamiento que se dará a la comercialización de la energía eléctrica, tanto a nivel general con respecto a su eventual impuesto específico, así como una eventual regulación en cargadores públicos, lo que incide de manera importante en el valor al usuario final”, añadió Osses.

Por otro lado, Andrés Rebolledo, ex ministro de Energía menciona la necesidad de modernizar la red en dos sentidos:”Robustecer la red con un suministro de mejor calidad, con mayor continuidad e incorporar tecnologías que permitan digitalizar la red con el fin de elevar el estándar de su norma técnica, incorporando la posibilidad de que sea una relación bidireccional entre la red y los consumidores”.

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Tecnologías 

Por otro lado, los expertos estiman que las tecnologías que deben incorporarse para la gestión de la red eléctrica deben facilitar la interoperabilidad y accesibilidad, lo cual, desde el punto de vista del usuario, “significa que los conductores pueden cargar en cualquier lugar con una única identificación o método de pago, y que todas las estaciones de carga puedan comunicarse por igual con los vehículos”, destaca Osses.

El académico agrega que esta implementación implicaría una serie de componentes tecnológicos que “incluyen operadores de punto de carga, proveedores de servicio de movilidad, red de distintos administradores de carga con acuerdos de intercambio de información, interfaz física de carga, comunicación bilateral y protocolos de comunicación entre el vehículo y la red”.

Por su parte Andrés Rebolledo señala que el cambio de tecnologías como los medidores inteligentes y la posibilidad de que las baterías actúen de manera bidireccional con la red supone “cambiar el modelo regulatorio tarifario que permita tener precios distintos en horarios distintos donde se permita hacer este arbitraje. En definitiva modernizar la red es robustecerla, modernizarla tecnológicamente, digitalizarla acompañada de una modificación regulatoria que permita estos cambios”.