(El Mercurio de Valparaíso) Un reencuentro con Valparaíso. Pese a que advierte que son muchos los lazos que lo unen con el Puerto -partiendo por haber nacido en el ya desaparecido Hospital Alemán-, el gerente general de Colbún, Thomas Keller, remarca que el hecho de que la empresa se haya sumado a una iniciativa nacida en esta comuna, como el Festival Puerto de Ideas, no lo deja indiferente.

Al contrario, pues más allá de este hito en particular, el ingeniero comercial también comparte su visión sobre la región y particularmente sobre la ciudad a la que llegaron sus padres, desde Alemania, en la década del 50.

“Vengo mucho a Valparaíso, tengo un vínculo histórico. Y apelando a una frase de don Agustín Squella, puedo decir que ‘muchos años residí en Viña del Mar, pero viví en Valparaíso’. Es una frase muy profunda y me identifico mucho con ella”, comenta.

“Nos parece que una forma de vincularse con la sociedad es precisamente a través de espacios de diálogo, de intercambio de ideas, de fomento a las actividades culturales. Y en ese aspecto, pensamos que el Festival Puerto Ideas es una plataforma extraordinaria porque justamente se destaca por representar un espacio de conversación para el intercambio de ideas sobre innovación, sobre creatividad y, en general, sobre la condición humana en el aspecto más general”, subraya el ejecutivo en referencia al motivo que lo trajo por estos días a la zona.

– Valparaíso es una ciudad que se caracteriza por su creatividad.

– Efectivamente. Creo que Valparaíso está condenado por su historia y lo que representa a ser un centro cultural privilegiado en Chile y siempre lo ha sido, y creo que tiene un potencial enorme en esa trayectoria. Es una ciudad universitaria donde funcionan algunas de las mejores casas de estudios superiores del país y, por lo tanto, tiene todas las condiciones para consolidarse cada vez más como un centro cultural importante.

– Entonces, ¿qué falta para que logre despegar?

– Diría que, como todas las ciudades en Chile, tiene ciertas ventajas y también temas pendientes. Valparaíso, qué duda cabe, es un centro de atracción turística fenomenal, un centro cultural también muy importante, y estos dos polos se potencian muchísimo. Pero siempre, también, hay que pensar que el desarrollo económico tiene que acompañar estas dos actividades y, contrario a lo que muchas veces se plantea en contraposición, es decir, si hay que elegir entre una vocación turística, cultural, empresarial o económica, pienso que eso no es válido y que no se justifica. Más aún, pienso que el desarrollo económico potencia a las otras dos. Creo que ese es uno de los temas que Valparaíso tiene pendiente.

[VEA TAMBIÉN:

Crisis vocacional

– ¿Y por dónde sale adelante, por el puerto, el turismo, la cultura? Porque al parecer hay una crisis vocacional.

– Yo creo que todas ellas son compatibles entre sí. No hay ninguna inconsistencia con promover e impulsar los tres ejes. El turístico y el cultural que se potencian mutuamente y el desarrollo económico también. Muchas ciudades en Europa, por ejemplo, que precisamente son ciudades puerto y que también se destacan por su atractivo turístico, también son conocidas por su empuje empresarial. Pensemos en ciudades como Barcelona o Marsella. Entonces, creo que aquí se ha trabajado bien en dos de los ejes, pero diría que hace mucho tiempo hay tareas pendientes en cuanto al desarrollo del potencial económico que tiene la región en general y Valparaíso en particular.

– En ese sentido, ¿qué hace falta, ponerse de acuerdo, tener una estrategia común?

– Vuelvo al concepto de que estas tres vocaciones no son contradictorias entre sí, para nada. Yo creo que un mall, algo que es tan frío a lo mejor desde el punto de vista arquitectónico, puede ser una contribución a la ciudad. Más bien, hay que pensar en la fórmula, en el cómo se hace y el cómo se integra al concepto de ciudad que queremos y cómo puede ser una contribución a hacer más atractiva la ciudad desde el punto turístico y, por qué no, desde el punto de vista cultural. Yo soy muy escéptico a esas ideas y a esos conceptos donde hay que elegir una vocación, más bien creo que cada una de ellas se potencian entre sí.

Choque de intereses

– En un reciente conversatorio, diversos actores plantearon algunos de los inconvenientes que, desde hace años, impedirían el desarrollo de la ciudad. En ese sentido, se mencionaba que cada vez que se intenta sacar adelante una iniciativa, hay un sector que se opone y no se avanza. ¿Qué falta?

– Falta diálogo, pero yo veo que también falta un consenso un poco más amplio respecto, por ejemplo, a cuál es el desarrollo urbano que queremos para Valparaíso. En la ciudad hay lugares mágicos, pero basta caminar un poco y uno aprecia una falta de belleza urbana que es inexplicable y esos son verdaderos atentados contra el buen gusto. Ahí es donde yo creo también que falta consenso en que lo que queremos como desarrollo urbano en el caso de Valparaíso, que en ese marco tiene un potencial enorme. En algunos sectores se ha aprovechado, pero falta hacerse cargo de todas las oportunidades que tenemos.

– ¿Qué piensa cuando se señala que Valparaíso está en decadencia?

– Escuchaba, precisamente, algún programa radial hace pocos días y hablaban de Valparaíso y decían, por ejemplo, que la decadencia de la ciudad era parte de su atractivo. Pienso que es malo hablar de decadencia, pero sí hay un estancamiento en algún aspecto, sobre todo desde el punto de vista económico y eso es evidente; pero por otra parte, estamos viendo que el potencial turístico está aumentando y ojalá que todas las actividades y las autoridades confluyan en su diagnóstico, en el sentido de que justamente hay un potencial enorme en la parte turística y la parte cultural y también en lo que respecta al desarrollo empresarial.

– Pero da la impresión que las vocaciones, en lugar de potenciarse mutuamente, chocan.

– Hay que ponerse de acuerdo, no hay por qué elegir entre una y otra. Yo creo que cuando las cosas se hacen bien y se realizan en un espacio donde todos pueden intercambiar ideas, salen buenas iniciativas que permiten que convivan perfectamente el desarrollo empresarial, el desarrollo comercial y las vocaciones turística y cultural que tiene la ciudad. Pensemos en las universidades que hay acá. Cómo no va a ser posible aprovechar todo ese talento en construir una región y una ciudad cada vez más próspera y más atractiva.

– Se menciona que el futuro de Valparaíso está en eso, en la creatividad, en las universidades. ¿Nos falta aprovechar ese talento?

– Los talentos se van a las ciudades donde pueden desplegar sus habilidades, el desafío es cómo hacemos para que esos retos se den justamente en esta ciudad y eso implica no solamente pensar en turismo o en cultura, sino también en desarrollo empresarial. Y allí yo creo que tiene que haber un esfuerzo muy transversal para que Valparaíso retome su vocación empresarial que, por lo demás, siempre la tuvo. Yo diría que eso hoy está un poco al debe.