Más de 60 MW de capacidad instalada en el sistema eléctrico nacional registra el almacenamiento de energía, a través de baterías de ion litio, las cuales operan en el norte del país para apoyar a la generación de centrales termoeléctricas.

Se trata de los bancos de baterías BESS instaladas por AES Gener en la central Angamos, que tienen 52 MW de potencia instalada, las cuales también están operando en la subestación Andes, de 12 MW, para apoyar las operaciones de la central Norgener, ubicada en Tocopilla.

AES Gener pretende agregar a esta capacidad, las baterías que construye en el sector del Cajón del Maipo, en la central hidroeléctrica de pasada Alfalfal I, que contempla 10 MW.

A esto se suma el proyecto piloto que tiene Engie Energía Chile en Arica, con 2 MW de capacidad instalada.

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Perspectivas

Para Darío Morales, director de Estudios de la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (Acera A.G.), estos sistemas de almacenamiento electroquímicos, que usan la tecnología de potencia, «responden a condiciones específicas de algunas plantas generadoras, en que el sistema de almacenamiento puede jugar cierto rol».

En su opinión, los sistemas de almacenamiento puede masificarse siempre y cuando se realicen «algunos cambios regulatorios que permitan que esta tecnología jueguen un rol mucho más importante para darle flexibilidad al sistema eléctrico».

«Primero hay que considerar cómo la regulación está considerando los sistemas de almacenamiento como un activo de transmisión para que efectivamente sean útiles para desplazar inversiones en transmisión y que la autoridad los pueda usar como una herramienta de gestión adecuada para el sistema», precisa el especialista.

Morales plantea que también es necesario ver la remuneración de estos sistemas por el aporte que prestan en la potencia de suficiencia del sistema eléctrico, además de la forma en que interactúan con centrales de generación solares y eólicas.

Agrega que la disminución en los costos que experimentan los sistemas de almacenamiento en los últimos años, junto a una adecuada regulación, permitirán aumentar la incorporación de esta tecnología para el suministro de energía.