(La Tercera-Pulso) Luego de tres años se dio por terminado el conflicto arbitral entre la Compañía Minera del Pacífico (CMP), filial de CAP, y Amanecer Solar, empresa cuya propiedad compartía el grupo minero-siderúrgico con la fallida generadora renovable SunEdison.

La relación entre ambas se originó en 2013, cuando la minera firmó un contrato de abastecimiento con la generadora renovable Amanecer Solar SpA de abastecimiento de energía. La planta -entonces, una de las más grandes de su tipo en el país- fue inaugurada en 2014, en una ceremonia que encabezaron el entonces presidente del directorio de CAP, Roberto de Andraca, y su exgerente general, Fernando Reitich, quien saliera de la empresa a fines del año pasado. Al evento asistió, además, la expresidenta de la República, Michelle Bachelet.

Pero la relación se rompió en 2016. Ese año, CMP decidió ir al Centro de Arbitraje y Mediación (CAM) de la Cámara de Comercio de Santiago- acusando incumplimiento de contrato y pedir el cese del mismo y una indemnización.El proceso duró cerca de tres años hasta que, a fines de junio, el tribunal arbitral rechazó las dos demandas que CMP había realizado.

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Las demandas

Según lo que se detalla en el balance de CAP al primer semestre, en la primera demanda del principal productor de minerales de hierro y productor siderúrgico en Chile, se acusaba a la solar de que había un incumplimiento grave en la garantía de construir y operar una planta fotovoltaica “con el estándar convenido” en el contrato de venta de energía.

Esto quiere decir, según fuentes al tanto del proceso, que Amanecer Solar habría puesto un precio más alto para venderle energía a la minera.

En la segunda demanda, se solicitaba que la empresa prestatista (SunEdison) les indemnizara con unos US$16,5 millones por “incumplimiento grave” del contrato de opción irrevocable de compra de acciones.

La historia

El contrato entre las empresas fue firmado en enero de 2013 por la Compañía Minera del Pacífico, y comprende la compra de energía fotovoltaica por 20 años. La planta, ubicada en la Región de Atacama, en pleno desierto de Atacama, tiene una potencia instalada de 100 MW, capacidad que entonces permitía a CAP abastecer el equivalente al 15% de su demanda energética.

Cuando se firmó dicho acuerdo, la minera lo hizo con la desarrolladora de proyectos solares SunEdison. Tiempo después esta última vendió la planta a TerraForm Power y luego en 2017, el fondo Brookfield compró todos los activos de TerraForm.