Un proceso voluntario de participación, programas de desarrollo local y iniciativas de capacitación son algunas de las iniciativas de relacionamiento comunitario del proyecto hidroeléctrico Los Lagos que desarrolla la empresa noruega Statkraft en el río Pilmaiquén, el cual contempla la construcción de la central hidroeléctrica de pasa de 52 MW de capacidad instalada que espera iniciar su operación comercial en 2022.

Marco Antonio Vargas, gerente general de Statkraft Chile, señaló que durante 2017, la compañía inició “un proceso de diálogo con las comunidades indígenas y actores relevantes del territorio, lo cual continuó con la apertura en 2018 de una casa abierta en Osorno, donde se puede solicitar información de las iniciativas de la empresa”.

“En este proceso Statkraft decidió no seguir adelante con uno de los proyectos hidroeléctricos en la zona, la central Osorno, ya que como estaba diseñado originalmente afectaba a un sitio de significación cultural. Ese sitio será restituido a las comunidades del territorio”, sostuvo el ejecutivo.

Vargas dijo a ELECTRICIDAD que el relacionamiento también incluye el co diseño con las comunidades de un plan de apoyo al desarrollo local, “que considerará proyectos sociales y comunitarios de interés colectivo, con foco en la representatividad y diversidad, con pertinencia cultural, en que se incluyen iniciativas en el ámbito del desarrollo productivo, puesta en valor de la cultura Huilliche, proyectos comunitarios de energías limpias, entre otros”.

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El proyecto de la central Los Lagos, según el gerente general de la empresa, “se encuentra situado en medio de fundos agroindustriales y no afecta tierras indígenas”.

“La geografía de la zona donde estará situada la central permitirá que sus obras permanentes queden encajonadas en el curso del río, aminorando el impacto visual de la central”, agregó.

“En materia ambiental, el proyecto considera medidas de mitigación, compensación y/o reparación para cada uno de los diferentes efectos de las obras temporales y permanentes de la iniciativa, lo que considera -entre otras medidas- la creación de un corredor biológico, des-compactación de suelo, revegetación y reforestación con especies nativas, gestión de riberas, obras de drenaje y captación de aguas. Con el corredor biológico se incorporarán más de 65.000 árboles de especies nativas en el perímetro del reservorio. Además, la central considera un caudal ecológico, que será monitoreado permanentemente”, precisó Vargas.

A ello se suma en 2017 el inicio de un proceso voluntario de participación informada, “para dar a conocer el proyecto a la comunidades. Este proceso ha sido permanente hasta ahora y ha incluido visitas de las comunidades a la central hidroeléctrica Rucatayo, para explicar con un ejemplo real y visible, los reales impactos de una central de este tipo en el río”, agregó Vargas.