El control de las rampas de generación ante el ingreso masivo de la energía renovable variable, solar y eólica, surge como uno de los principales retos para la operación del sistema eléctrico local, según explicó Ernesto Huber, gerente de Operación del Coordinador Eléctrico Nacional, durante el penúltimo encuentro del Mes de la Energía, que realiza el Colegio de Ingenieros de Chile.

En la jornada se abordó la innovación en la energía, especialmente en cuanto a los desafíos de la integración de inteligencia al sistema eléctrico nacional para aumentar la flexibilidad por el incremento de las energías renovables variables.

A su juicio, el control de las rampas es cada vez más necesario por la participación de la energía solar y eólica en la generación eléctrica, especialmente en la zona norte del sistema, donde en algunos días llegan entre un 30% y 40% de participación.

Huber planteó que también se requiere avanzar en medidas de flexibilidad para la operación del sistema, entre los cuales mencionó la aplicación de automatismos en la transmisión, el uso de la electrónica de potencia y el almacenamiento de energía.

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Hidrógeno

Otra exposición de la jornada fue el potencial del hidrógeno verde en Chile, el que puede producirse con procesos de electrolisis a partir de energía solar, para usarlo en soluciones de transportes sin emisiones, según indicó Rodrigo Vásquez, asesor senior programa 4e de GIZ en Chile.

“Apostamos al hidrógeno verde y sus nuevos usos. En costos tenemos un hidrógeno sobre dos dólares el kilo en Chile, en suma, energía barata y limpia, que nos lleva a definir una estrategia del hidrógeno y trabajar en una normativa que Chile no tiene aún”, sostuvo el especialista.

Por su parte, Ángel Caviedes, profesional de la División de Prospectiva y Análisis de Impacto Regulatorio del Ministerio de Energía, se refirió a la innovación en el sector energético, señalando la necesidad de analizar el alcance de las tecnologías emergentes, ya que muchas se instalan y mueren en periodos de tiempo menores, con énfasis en la urgencia de la regulación y normativa de las tecnologías.

“La innovación pasa por una colaboración sistémica: pública, privada, academia, con interdisciplinariedad e innovación pública. Tenemos que conversar todos los involucrados y generar relaciones de confianza con una mirada de largo plazo”, afirmó.