(Diario El Sur) “El gas natural argentino abre la oportunidad de continuar desarrollando el mercado de este combustible, particularmente en aquellas zonas que, contando con gasoductos que la conecten con Argentina y donde no existe un terminal de importación de GNL, como son las regiones del Biobío y Ñuble, requieren de energía limpia para los distintos tipos de consumidores para reemplazar los combustibles contaminantes de amplio uso en la actualidad y, de esta forma, mitigar los graves problemas de contaminación que aquejan a ambas regiones”.

Así lo cree el director ejecutivo de la Asociación de Empresas de Gas Natural (AGN), Carlos Cortés Simón, quien comentó que ven al gas natural argentino como una fuente de abastecimiento complementaria al gas natural licuado (GNL) que llega al país a través de los terminales de regasificación de Quintero y Mejillones.

“En consecuencia, el regreso del gas argentino nos diversifica aún más nuestras opciones de abastecimiento. Contar con una diversidad de fuentes de provisión contribuye a la flexibilidad y seguridad de su suministro”, estimó.

El ejecutivo indicó que el gas natural está consagrado en la política energética de largo plazo de Chile, donde se señala expresamente la necesidad de estimular la participación de combustibles de baja emisión en la matriz energética local, asignando un rol fundamental al gas natural (GN).

Sumó que como industria, están convencidos de que es posible obtener importantes beneficios sociales y económicos con un mayor uso del gas y afortunadamente Chile tiene la infraestructura: “Tenemos los terminales de regasificación de GNL y los gasoductos que nos conectan con Argentina, lo que nos permite tener un suministro acorde con la demanda que esperamos que crezca”.

-¿Es solo el gas natural “la” solución a los problemas de polución, en especial en el sur de Chile?

-El GN es una solución costo efectiva que permitiría en el corto plazo mitigar los graves problemas de contaminación ambiental que aquejan a las regiones del sur del país, en la medida que se den las condiciones para reemplazar los combustibles contaminantes de amplio uso en la actualidad. Es una fuente de energía limpia, versátil y competitiva, que en mucho puede aportar a la reducción de los índices de contaminación local y, por ende, en la salud y calidad de vida de la población. Hoy el GN tiene aún una baja participación en los diferentes segmentos de consumo. El año pasado el gas natural que se usó para generación eléctrica representó apenas el 15% y creemos que los desafíos que impone la incorporación de energías renovables variables al sistema eléctrico y la anunciada salida de las centrales a carbón, representan una tremenda oportunidad.

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Potencial

-¿Cuál es la capacidad instalada que tiene el GN hoy en Chile?

-Tiene una capacidad instalada similar a la del carbón y su despacho en el último año fue muy inferior: del 100% de la capacidad instalada de carbón, se despachó más del 63% y solo un 27% fue gas. El GN tiene mucho que aportar a la descarbonización de la matriz y a la mitigación del cambio climático: las reducciones de CO2 por sustitución de gas por carbón son del orden de 50% a 60% por MW generado y en el caso de los óxidos de nitrógeno la reducción o ganancia ambiental es del orden del 70%. Creemos que es necesario generar condiciones regulatorias, sobre todo en lo que tiene que ver con los pagos por flexibilidad. En generación eléctrica, nuestro gran desafío es que se reconozca el papel fundamental de la flexibilidad del GN, la que refuerza la seguridad y continuidad del suministro de un sistema con creciente participación de energías renovables variables.

-Y sobre la participación en el sector industrial ¿hay una relevancia?

-En el sector industrial el GN también tiene baja participación. Solo el 11% de nuestra gran industria, incluyendo la gran minería del cobre, usa GN en sus operaciones, lo que dista mucho del 30% que se observa en los países desarrollados que forman parte de la Ocde. Y esto es una paradoja: si queremos avanzar en la reducción de nuestra huella de carbono, sobre todo del sector minero, uno esperaría ver una creciente incorporación de gas en sustitución de carbón, de diésel y de otros combustibles pesados. En el sector residencial tenemos un gran desafío país, que no es otro que reemplazar el uso de leña, la principal fuente de calefacción en los hogares de Santiago al sur. Hoy en día siete ciudades de Chile figuran entre las más contaminadas de Latinoamérica. El GN es una fuente de energía clave para la reducción de emisiones y una opción costo efectiva inmediata para reemplazar el uso de leña. Solo el 12% del consumo energético de los hogares del país cuenta con GN. Muchas ciudades del centro y sur de Chile están gravemente afectadas por contaminación causada por la leña, lo que genera impactos profundos en la salud de las personas y su calidad de vida, dado que la combustión de la leña es la principal fuente de emisiones de material particulado fino (PM 2,5).

-Con la descarbonización de las empresas, ¿hay espacio para la arremetida definitiva del gas al sector industrial?

-El retorno del gas argentino a la zona del Biobío ya es una realidad y de hecho, las industrias de la zona están operando hoy con esta fuente de energía, que es limpia, eficiente y competitiva.

Movilidad

-¿Qué visión tiene de la electromovilidad y de las energías renovables en el país?, ¿son competidores directos del gas?

-Celebramos los esfuerzos desplegados por el Gobierno por impulsar todas las tecnologías de cero o baja emisión. No obstante, es importante señalar que no basta con el solo hecho de electrificar el consumo de energía en general, ya que si bien la electricidad es más limpia en comparación con los combustibles fósiles, hay que fijarse muy bien de dónde proviene. En Chile, más del 40% de la electricidad generada proviene del carbón, situación que no es sostenible en el tiempo. La tecnología del GN para el transporte está disponible, lo mismo el suministro de gas; solo falta la voluntad política de generar las condiciones para que el gas sea una opción real para el transporte público.

-Hay proyectos de transformación de algunos vehículos a gas, ¿hay espacio para tomar un mercado preponderante ahí por parte de la industria?

-El transporte es una de las fuentes que más aporta a las emisiones de gases contaminantes y es por ello que a nivel mundial ha cobrado especial fuerza la necesidad de avanzar hacia la movilidad sostenible mediante el uso de combustibles alternativos de cero o baja emisión. Los esfuerzos del Gobierno por impulsar los buses eléctricos en el transporte público de Santiago constituyen un paso relevante en esta dirección; no obstante, la electromovilidad es un proceso gradual que recién está despegando y los problemas de contaminación que sufren varias ciudades de nuestro país son urgentes de atender. En este contexto, el gas natural es la alternativa que se impone como la opción más eficiente y costo efectiva en el corto plazo, y puede aportar de manera sustantiva al desafío de la descontaminación en los próximos 20 años.