(La Tercera-Pulso) El día martes, cuando regrese el Presidente de la República, Sebastián Piñera, de su gira por Asia, asoma como el plazo fatal para que el Ministerio de Energía, que encabeza Susana Jiménez, alcance un acuerdo con las distribuidoras eléctricas en relación a la polémica por los medidores inteligentes.

Si bien hay varias alternativas sobre la mesa, existiría cierto consenso en algunos puntos. El primero -y que ya fue anunciado por el gobierno-, es que este recambio será voluntario. Para eso se requiere elaborar un nuevo decreto -o modificar el existente-, lo cual el gobierno puede hacer sin necesidad de pasar por el Congreso.

Sin embargo, se requiere que las empresas estén de acuerdo en este punto, para evitar potenciales conflictos posteriores y, eventualmente, demandas. Según fuentes de la industria, otro punto en que existe relativo consenso es que las empresas devuelvan lo que han cobrado a los clientes por concepto de instalación y arriendo de los medidores inteligentes.

[VEA TAMBIÉN: Gobierno pide a eléctricas explorar fórmula para devolver tarifas pagadas por medidores]

Si bien en la reunión que sostuvieron el jueves ejecutivos de las empresas con autoridades del ministerio, encabezados por la titular de la cartera, Susana Jiménez, una de las principales empresas del sector, Enel, no habría estado de acuerdo con esta propuesta, durante la jornada de ayer su postura se habría flexibilizado, lo que allana un acuerdo.

También se establece que los cobros por concepto de arriendo e instalación del medidor se detengan, algo en lo que también existe relativo consenso. Desde un comienzo, las posturas de los dos mayores actores de la industria, Enel
Distribución y CGE -la primera, la más grande por ventas de energía y la segunda, la mayor en número de clientes- han estado alejadas.

En los últimos días, CGE se ha abierto a las propuestas del Ejecutivo -que van en línea con su idea de retrasar la puesta en marcha del recambio hasta que exista consenso sobre su necesidad- mientras que Enel, que incluso se sumó en un principio a la idea de compensar con $10 mil a cada clienteha estado más reticente.

“CGE está convencida de que la mejor solución es reestudiar la puesta en marcha y el despliegue de esta tecnología mientras no exista el convencimiento generalizado de sus beneficios”, dijo la firma en marzo.