(La Tercera-Pulso) Tal y como sucedió con las industrias del gas y la transmisión en el pasado, el Congreso revisará un proyecto de Ley Corta que fue anunciado ayer por el Gobierno y cuyo objetivo es reducir la rentabilidad de las distribuidoras de energía fijada en 10% -desde hace 37 años- a una tasa de rentabilidad que se situaría entre 6% y 7% como base, cosa que según indicó el Ejecutivo, impactará directamente en el próximo proceso tarifario. Una de las razones es que la tasa libre de riesgo (referente) ha disminuido mucho en este periodo.

La iniciativa también apuntará a aumentar las denominadas áreas típicas, que son zonas en donde los costos medios de la distribución son similares para las distintas empresas que prestan el servicio. Eso, con el fin de que sean más observables, manteniéndose la idea de una empresa modelo eficiente.

Por otro lado, también se realizarán estudios que fundamentan la tarifa, es decir, el valor agregado de distribución (vad), el que además, podrá ser revisado por un Panel de Expertos que se creará para este fin.

“Hay un tema que es bien relevante y tiene que ver con los estudios que fundamentan la tarifa. Actualmente, hay una parte que no va al panel de expertos, en que hay un estudio que hace la CNE y otro que hace la empresa (…) Lo que propondremos es que haya un estudio que lleve adelante la CNE y que se puedan generar discrepancias al respecto, por lo que propondremos un panel de expertos para el estudio tarifario completo”, señaló el subsecretario de Energía, Ricardo Irarrázabal.

El director de Systep, Hugh Rudnick, indicó que disminuir la tasa de rentabilidad de las distribuidoras, “implicará una baja de los ingresos de las empresas, asociadas a sus inversiones en la infraestructura de distribución”.

“Una mirada muy gruesa de la industria anticiparía, para una nueva tasa de 6% después de impuestos, una reducción de los ingresos por distribución (no utilidades) del 10%”, estimó.