(La Tercera-Pulso) Uno de los sectores en que más experiencia tiene el presidente de Sofofa, Bernardo Larraín, es el eléctrico. De hecho, fue gerente general y presidente de Colbún, una de las principales generadoras de energía del país y aún es parte del directorio.

Con esa experiencia, Larraín ha observado con preocupación la discusión por el recambio de medidores. A su juicio, se trata de un debate que se ha alejado de los estándares técnicos requeridos, a la vez que cuestiona que se pida compromisos voluntarios a las empresas en circunstancias que la norma fue aprobada tras un extenso debate parlamentario. Por ello, cree si se va a debatir cambios, de ser considerados necesarios, debe hacerse respecto de la regulación.

“Tenemos que subir el estándar del proceso regulatorio en Chile. Las leyes se deben promulgar con trabajo técnico previo, se deben explicar a los usuarios las leyes cuando se aprueban y no al cabo de un año sorprendernos”, plantea Larraín.

¿Cuál es su postura frente a la polémica suscitada por el recambio de medidores?

-Lo que me sorprende de este proyecto de ley, que se aprobó en el Parlamento, es que a tan poco tiempo de haberse aprobado, surja esta discusión. En el caso de los medidores, como cualquier otro componente del sistema de distribución, las empresas invierten en ello, los mantienen, los operan y por supuesto que eso en el largo plazo se refleja en la tarifa que pagan los clientes. Toda esta discusión no sé por qué se ha producido, si es algo completamente natural, con independencia de quien sea el dueño del medidor, sea del usuario o de la empresa, se va a reflejar finalmente en la tarifa.

¿Cree que las empresas deben pagar por los medidores antiguos, como propone el ministerio?

-No entiendo por qué se trata diferente al medidor respecto al resto del sistema de distribución. Las empresas se remuneran finalmente mediante una tarifa que refleja las inversiones que han realizado, incluyendo medidores. No me parece que esta sea una discusión que refleje un buen estándar regulatorio, que se haya aprobado una ley el año pasado y que en tan poco tiempo se esté cuestionando. Creo que la discusión es un poquito equivocada. Lo otro importante es que el medidor inteligente es una cosa positiva para el sistema eléctrico. Permite hacer un uso mucho más eficiente de la energía, permite tener más información para el dueño de casa donde puede planificar de mejor forma su consumo. Y por supuesto que su inversión finalmente va estar reflejada en la tarifa que pagan los usuarios, porque habrá un mejor servicio.

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¿Qué le parece que el gobierno arme una mesa y a la vez llame a las empresas a pagar los medidores antiguos de forma voluntaria?

-Acá hubo un proceso regulatorio de clase mundial y, si hay problemas en la legislación, lo que corresponde es cambiar esa regulación. Para hacerlo se pueden hacer mesas técnicas, pero este llamado a hacer acuerdos voluntarios no me parece. Yo creo que si es que hay un consenso técnico de que la regulación debería cambiar, de que esa ley debe cambiar, entonces que se haga una mesa técnica para trabajar en un cambio legal.

Es decir, si se cambia algo debiera hacerse vía ley…

-Una mesa técnica para evaluar lo que finalmente debe cambiarse, está bien. Pero, no sé si es un proceder correcto que un gobierno inste a las empresas a llegar a acuerdos voluntarios respecto de una materia que es propia de la regulación.

¿Qué señal da eso al mercado eléctrico?

-Esa ley que se aprobó, el Parlamento debe explicarle todos los contenidos de ahí y que no parezca como una sorpresa lo que finalmente se dijo en las últimas dos semanas y que esa sorpresa genere una ansiedad y premura para cambiar la ley o para llegar a acuerdos voluntarios con las empresas.

¿Se genera incertidumbre en el mercado?

-Si se hace una mesa técnica, van a estar todos los actores representados… no quiero que esto vaya a producir incertidumbre en el mercado, pero en general, tenemos que subir el estándar. Eso es lo más relevante.