(El Mercurio) Luego de la puesta en marcha de los acuerdos presidenciales entre Chile y Argentina para retomar los envíos de gas desde ese país tras 11 años de suspensión del servicio, los contratos entre empresas de ambos países suman y siguen.

A días de que se cumpla un mes del hito en el que se reabrió la llave del gasoducto de GasAndes, los contratos entre firmas argentinas y chilenas ya totalizan 19 y en ellos están presentes empresas como Agesa, Gasco, Colbún, Enap, Engie, Methanex, Innergy y Enel, que en las últimas horas sumó un nuevo compromiso.

Si bien se trata de contratos interrumpibles, en total suman una capacidad máxima de hasta 22 millones de metros cúbicos, los cuales provienen de la cuenca Austral y de Neuquén. Este volumen, además, coincide con la cantidad de gas que en el mes de septiembre se dejó de producir en Argentina por falta de mercado. Respecto de los precios, estos varían entre los US$ 3,5 y US$ 4,3 por millón de BTU, valores que son competitivos.

A su vez, durante los últimos días se firmaron contratos con Gasco, Colbún y Enel, que tienen la particularidad de que su extensión supera el período estival, que era el límite de los primeros acuerdos. Estos convenios se extenderán por todo 2019, incluyendo el invierno, cuando más crece la demanda.

Consultados, desde Enel explicaron que el destino de esta importación serán «las centrales de generación de la empresa, que operan en el centro del país. Servirá para complementar y optimizar el suministro de GNL con el cual hemos abastecido dichas plantas en los últimos años», aseguraron.

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Pero, pese a las altas expectativas de ambas partes, los envíos de gas se han realizado de manera paulatina. Según cifras del Coordinador Eléctrico Nacional, durante la primera semana de noviembre el monto de energía producido con gas fue de apenas 45,4 GWh, lo cual ha implicado un uso de alrededor de 8 millones de m {+3} .

Según manifestaron desde la institución, el uso del hidrocarburo en la matriz del país va dependiendo del costo marginal que presente el sistema, «es decir, si el costo es igual o superior al costo variable informado, entonces se despacha la central, utilizándose de esta forma el combustible indicado».

Con todo, desde la Asociación de Empresas de Gas Natural (AGN) explicaron que estos envíos corresponden a una etapa de estudio, que apunta a cimentar el camino para el mediano plazo. En ese horizonte (a 2022), estiman que del otro lado de la cordillera se podrían comercializar sobre 30 millones de m {+3} diarios de gas argentino.

«Los de ahora son permisos acotados, útiles para aquellos con sistemas duales, como clientes industriales, centrales de generación a gas natural. Ellos pueden recurrir al gas natural unos días y otro día, a combustibles. Sin duda es un alivio y ganancia para este tipo de cliente, porque les da una mejora relativa en costo y en términos medioambientales», dijo el presidente de la AGN, Carlos Cortés.