(La Tercera) Millonarias inversiones realizó Enap en exploración de gas y petróleo durante el gobierno de Michelle Bachelet, sin que hasta ahora se evidencien avances significativos en los niveles de producción. Entre 2014 y 2017, la petrolera estatal destinó para estos fines US$ 1.378 millones, monto que es más del doble de los US$ 623 millones que invirtió durante el primer gobierno del Presidente Sebastián Piñera.

Así en el gobierno de Bachelet, la inversión promedio de Enap en búsqueda de hidrocarburos fue de US$ 344 millones, lo que está muy sobre el promedio de US$ 162 millones que invirtió, en promedio, en la década pasada.

Esto contrasta con la evolución de la producción, la cual subió solo 7% entre 2013 y 2017. Además, la producción actual es 10% menor a la que había en el año 2000.

¿Por qué tanta diferencia entre inversión y producción? María Isabel González, ex directora de Enap, reconoce que “la exploración es cada vez más costosa ya que se debe acceder a lugares más complejos. Si se trata de resultados en descubrimiento de petróleo estoy de acuerdo, pero hay razones relativas a que esa actividad es de bastante riesgo particularmente en Chile. En cambio, creo que sí han habido resultados en hallazgos de Gas Natural no convencional. Se pasó de tener déficit para abastecer los consumos residenciales y para generación eléctrica a poder a abastecer en parte a Metanex”.

Para Jorge Fierro, ex director de Enap, la compañía ha puesto muchos recursos en exploración y producción, y lo que debe hacer es bajar los costos de producción. Pero por otro lado, “el precio de barril de petróleo se estancó durante mucho tiempo y por lo tanto, lo poco y nada que producíamos en Magallanes no era rentable, no alcanzaba y con ese costo alto de producción no podías desarrollar nuevos yacimientos”.

El plan estratégico de Enap ideado a principios de la década, pasando al siglo XXI apostaba fuertemente por incrementar su producción a través de la exploración de petróleo y gas, pero la iniciativa ha tenido más de un inconveniente. Al surgir problemas de acceso al gas argentino, la estatal puso en marcha un plan para la búsqueda de gas en Magallanes, pero sus esfuerzos por lograr mayor autonomía, terminaron por estancarla en la posición en la que hoy se encuentra.

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La pesada mochila

Hace mucho tiempo que Enap arrastra una pesada mochila de deudas. El indicador de deuda financiera versus ebitda se ha mantenido en un rango cercano entre la 5,0 y 6,7 veces entre 2013 y marzo de 2018, según el último informe de la clasificadora de riesgo Feller Rate. Vale decir, la petrolera debe a sus acreedores casi siete veces su patrimonio.

Para Jorge Fierro, ex director de Enap, “el costo financiero debe estar bordeando los US$ 200 millones al año en intereses. Por lo tanto, lo que pueda producir de ganancia los intereses, se lo llevan justamente los mismos intereses. La estrategia de Tokman y el gobierno anterior apuntaba a meter más lucas a la empresa, pero nunca capitalizarla como debiera ser. Una verdadera capitalización para Enap tiene que ser de US$ 1.000 millones, si no estás capitalizando solo para refinanciar deuda”, sostuvo el ex director.

En efecto, los gastos financieros que representa el pago de intereses de las deudas cada año se consume la ganancia operacional de Enap. De hecho, desde 2013 al 2017 los gastos financieros han sido superiores a la utilidad de la compañía.

El sobre endeudamiento de Enap ha llevado a la compañía a tener que recurrir el Estado en reiteradas oportunidades. A tal nivel, que sólo por medio de una inyección de capital de US$ 400 millones comprometidos para este año, el financiamiento de sus inversiones tendrá una menor exposición a nueva deuda.

María Isabel González reconoce que la actual situación de la compañía requiere una reforma y una modernización profunda. “Es muy necesario, sin embargo no va a ser una tarea fácil”.

Mientras que Marcos Varas, actual director de Enap, reiteró reparos a las últimas inversiones que ha realizado la compañía como el cambio a la imagen corporativa y el traslado al nuevo edificio ubicado en pleno Sanhattan.

“Si hubiésemos contado con una holgura mayor y se hubiera hecho un análisis, hasta se habría justificado el cambio de edificio. Se hubiera cambiado hasta el cambio de marca. Son pocas cosas, pero se van sumando. El negocio de refinación siempre ha contado con márgenes acotados. No da para hacer este tipo de inversiones”, acotó.

Enap responde

Mientras, Enap defendió sus inversiones y señaló que “a junio de 2018, la Línea de Negocio Exploración y Producción logró utilidades por US$ 67 millones”.

“La reposición de reservas de crudo y gas, que son un pilar clave de una compañía del rubro petróleo y gas, es lo que asegura la viabilidad de una empresa de este sector. De esta forma, entre 2011 y 2017, Enap registró un 114% de reemplazo de reservas probadas (149 millones de barriles de petróleo equivalentes (*MMboe), en 2017 sobre 131 MMboe en 2011) para crudo y gas combinados”, sostuvo la petrolera estatal.

A ello se suma que las gestiones han permitido “asegurar el suministro de gas para Magallanes, el que hoy se abastece en un 100% con producción propia de Enap, permitiendo el desarrollo económico de dicha región y asegurando la disponibilidad necesaria para las actividades industriales presentes en la zona. Junto con ello, Enap ha aumentado consistentemente sus reservas de crudo y gas en dicha región. Así, nuestra empresa arroja un 99.1% para el periodo 2011-2017 (6,97 MMboe del 2017 sobre 7,03 MMboe del 2011) para gas y petróleo combinados”.

Igualmente señala que “aumentar la producción de crudo y gas en Argentina ha permitido, en el caso del vecino país, incrementar la producción de gas desde 2,4 millones de metros cúbicos/día (MMm3/día) a 4 MMm3/día. Estos volúmenes se han destinado en su mayor parte al consumo interno en el mercado trasandino, al tiempo que permiten contar con gas para su envío a Chile, como parte del proceso de integración energética iniciado en 2015. Esto, gracias al Proyecto Incremental Área Magallanes PIAM), que Enap ha llevado adelante junto a YPF”.