(Diario El Sur) Hace más de una década que una visionaria pequeña asociación de canalistas vio en el agua otras posibilidades de aprovechamiento del recurso, además del riego y que, de paso, les permite generar ingresos adicionales para sus asociados.

Eso cobró mayor relevancia en un minuto que en la Región se buscaban nuevas alternativas de generación de energía menos contaminantes y en un contexto de altísimos precios.

Aquí es cuando el modelo de generación de energía en base a fuentes renovables, como las pequeñas centrales hidroeléctricas, de gran data en los países europeos que sustentan sus sistemas eléctricos han resultado ser un modelo a replicar y con muy buenos resultados por la Asociación de Canalistas del Laja.

No será el primero

Su presidente, Patricio Guzmán Acuña, confirmó la decisión de impulsar un nuevo proyecto, aunque este no será el primero, ya que estas incursiones en el desarrollo de minicentrales de pasada, lo iniciaron allá por el 2008 de la mano de inversionistas catalanes, con las primeras cuatro centrales, que aportan 8 MW y con las tres nuevas que se proyectan llegarían a un total de 12 MW.

Para ello es que se presentaron la Declaración de Impacto Ambiental del proyecto “Minicentrales de Pasada José Luis Moraga”, la que significará una inversión de US$17 millones.

De ir todo de acuerdo a cronograma, prevén iniciar la inyección de energía en el año 2022, porque una vez aprobada la DIA, la construcción, estima Guzmán, tomaría dos años.

La energía generada se evacuará mediante línea de media tensión de las empresas de distribución local que en este caso son CGE y Copelan.

De acuerdo al documento entregado al SEA de Biobío, el proyectos consiste en “la construcción de tres minicentrales hidroeléctricas de pasada en cascada, cuya potencia total suma 5.8 MW, siendo la potencia de cada una de ellas la siguiente: San José 1.9 MW; San Luis 2.1 MW y Moraga 1.8 MW”.

Todas se sitúan en el estero Diuto, y si bien aprovechan las aguas del canal matriz, el cual las vierte en el estero a unos 700 metros aguas abajo de su nacimiento, aprovechando este cauce natural para transportarlas y repartirlas a través de las diferentes bocatomas existentes de los canalistas, que se sitúan en todo el estero, alimentando así la vasta red canales de la Asociación de Canalistas del Laja, fundada en el año 1916 y que cuenta con 2.100 socios actualmente.

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Este proyecto se sumará a los anteriores, en el mismo estero Diuto, “que es por el cual conducimos agua”, precisa Patricio Guzmán y agrega que allí se han hecho todos los estudios conducentes a buscar un mejor aprovechamiento del agua y mejor control del torrente de modo que al canalizarlo y hacer obras de ingeniería no se produzca erosión”. Es decir, estas mini centrales nacieron como una necesidad para el control de la erosión, porque el estero que nace del Canal Martilla del río Laja, tiene mucha pendiente lo que obligaba a hacer obras cada cierto tiempo.

Royalty

En el proyecto los canalistas no invierten nada, al contrario, reciben un royalty que se destina al mejoramiento y mantenimiento de la infraestructura y a obras para evitar la erosión, al tiempo que permite un mejor control y un uso más eficiente del agua para riesgo y generación.

Guzmán explica los socios catalanes son cuatro grupos familiares y empresas de mucha experiencia en el rubro eléctrico e hidroeléctrico en España, específicamente en Cataluña.

“Con ellos firmamos hace más de ocho años un acuerdo para concretar estos desarrollos, cuya inversión en su totalidad es asumida por ellos; el 50% del financiamiento proviene de créditos bancarios y el porcentaje restante los asumen con sus propios recursos.

Aclara que los US$17 millones que declaran en la DIA se destinan a las obras de construcción y las conexiones a los sistemas de transmisión.

“Esta alianza estratégica ha sido para nosotros una experiencia bastante positiva y nos ha permitido llegar con las mejores condiciones al objetivo central que es el riego de nuestra provincia”, destaca el presidente de la Asociación de Canalistas del Laja.

El proyecto tiene por objetivo inyectar 37,1 GWh/año de energía eléctrica al Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Su vida útil se estima en 75 años. En tanto, la mano de obra se calcula en 115 personas durante la construcción con un peak de 180 y de 2 a 6 personas en la operación.

Según la DIA, las causas que justifican el proyecto son: la circulación de los caudales de la Asociación de Canalistas del Laja por el estero Diuto genera una combinación caudal-salto que desde un punto de vista técnico-económico recomiendan su aprovechamiento.

Asimismo, el análisis hidroenergético efectuado sobre el estero Diuto ha revelado que los tres tramos seleccionados son los que presentan un potencial suficiente que justifique la inversión, a la vez que desde un punto de vista técnico también es factible su implementación.