(El Mercurio de Antofagasta) El calor, la sequedad y la casi total ausencia de vida son la primera imagen alrededor de la torre, de actuales 209 metros, que domina el proyecto Cerro Dominador en María Elena.

Ni siquiera un observador incauto podría dejar de maravillarse por las proezas de las cuales es capaz el ser humano.

La planta de concentración solar de potencia producirá energía continua, las 24 horas, lo que la convierte en la primera del mundo en su tipo.

Esta es una tríada que tiene por protagonistas al sol o la radiación, las sales minerales y la energía eléctrica.

La Ruta de la energía

El Desierto de Atacama y su manido concepto que lo acompaña, el de ser el más árido del mundo, nos sorprende una y otra vez. Desde sus entrañas se extrae el cobre, la plata, molibdeno, litio y antes el salitre.

Ahora también provee de energía limpia y sustentable proveniente del sol, consolidándose como una alternativa al consumo de combustibles fósiles.

Para el proyecto de Cerro Dominador, ubicado 70 kilómetros al suroeste de Calama, desarrollado por Abengoa y Acciona y con la norteamericana EIG, Global Energy Partners, como actual propietario, todo ocurre en el Norte Grande, con la radiación y las sales del proceso, como insumos fundamentales.

SQM es quien las provee, luego de extraerlas desde sus faenas en las oficinas de Nueva Victoria, en la Región de Tarapacá y desde el Salar de Atacama (ver recuadro).

Tal producto es lo que posibilita la creación de una materia prima que resiste altas temperaturas y almacenamiento térmico y permiten la posterior generación de vapor, el movimiento de turbinas y la consecuente generación eléctrica que es inyectada al sistema.

Cerro Dominador funciona de esa forma simple, aunque asombrosa, por la magnitud de la obra que estará en plena operación en mayo de 2020, sumando una inversión de US$ 1.400 millones.

En total generará 210 MW al sistema eléctrico, considerando las plantas termosolar (110 MW) y fotovoltaica (100 MW). Esta última suma 392 paneles en 300 hectáreas y ya está en operaciones desde el 2017, inyectando energía mientras haya luz solar.

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La enorme torre de futuros 243 metros, concentra el calor irradiado por 10.600 heliostatos ubicados a su alrededor y que tienen capacidad de rotar en dos direcciones para buscar el sol. El almacenamiento promedio diario alcanzará a las 17.5 horas.

Cada una de estas estructuras es un gran espejo (suma de 32) ubicado a unos 5 metros de altura, con una superficie de 140 metros. En su conjunto el diámetro del campo solar será de tres kilómetros.

A la fecha hay 1.984 estructuras instaladas, es decir, el 18% del total, de acuerdo a lo explicado por Fernando González, CEO de Cerro Dominador.

Los espejos apuntarán a la cima de la torre donde estará ubicado el receptor, que cumplirá el objetivo de calentar las sales que estarán dispuestas en tres estanques ubicados en la base de la torre (ver recuadro de la página 3).

Un aspecto clave es mantener las temperaturas, ya que si estas bajan, las sales se endurecerían causando un problema mayor a la operación.

Por esta razón, siempre deben mantenerse en ambientes superiores a los 200 grados. El proceso se repetirá de esa forma, sucesivamente.

Por lo pronto, la firma se adjudicó el suministro de 950 GWh/año durante 15 años en la última licitación de suministro, lo que asegura la viabilidad comercial.

Tarapacá y el salar

Pero el caso de las sales es otra historia llamativa por sí misma. Esta tiene su origen en SQM, un negocio que para la compañía ya tiene una década.

Desde Tarapacá se trae el nitrato de sodio, que es un 60% de la materia prima. A esto se agrega una mezcla de cloruro de potasio y nitrato de sodio que produce el nitrato de potasio, que añade el 40% resultante. Ambas mezclas químicas son desarrolladas en el centro de Coya Sur, comuna de María Elena.

Carlos Díaz, vicepresidente de Nitratos y Yodos de la empresa, detalla que este producto vendrá a revolucionar la industria de la energía solar por el concepto ya explicado: Permite una continuidad operacional las 24 horas del día.

Claro está, la producción de este nitrato no es sencillo. Desde la explotación del caliche y las cosechas en el salar, hasta la disposición del bien, pueden pasar hasta dos o tres años, advierte Alejandro Bucher, gerente de Medio Ambiente y comunidades de SQM.

Y claro que vale la pena. Es una revolución, afirman.

El impacto en el mundo

Aunque Cerro Dominador no es el primer proyecto de este tipo ni el más grande del mundo, será el primero que proveerá energía las 24 horas del día. Debe enfatizarse que la tecnología usada es lo llamativo. Y eso hace estimar que la demanda por estas iniciativas se incrementará en los años que vienen. Hay desarrollos similares en EE.UU., España, Marruecos y Asia y vendrán otros tantos por las ventajas medioambientales que implica el dejar de depender del carbón, gas y otros combustibles fósiles.

Para SQM, la fabricación de este tipo de sales es una nueva línea de negocios que ya representa el 6% de sus ventas, con una producción de 80 mil toneladas anuales. Para tener una idea, Cerro Dominador demandará 45 mil toneladas de sales. Si estas mantienen el rango de temperatura de entre 200 y 600 grados, la durabilidad es incluso superior a la vida útil del mismo centro.

En SQM tienen como objetivo llegar a una producción de 200 mil toneladas al 2020, lo que exigirá inversiones por unos 70 millones de dólares en los próximos años con el fin de aumentar la capacidad de producción instalada. Esta será desarrollada especialmente en la faena de Coya Sur (muy cerca de María Elena), donde la firma concreta estos desarrollos.