El 2 de agosto de 2017 se publicó el Decreto N° 119: “Reglamento de seguridad en plantas de biogás”, que estableció los requisitos mínimos de seguridad que deben cumplir las plantas, en las etapas de diseño, construcción, operación, mantenimiento, inspección y término definitivo de operaciones, así como las obligaciones de todos quienes intervienen en las actividades para desarrollarlas de forma segura.

En ese contexto, el Ministerio de Energía junto a la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) y la Deutsche Gesellschaf für Internationale Zusammenarbeit, GIZ, organizaron el taller “Seguridad en instalaciones de Biogás”, que contó con la participación de las entidades nacionales que rigen la industria y por Manuel Maciejczyk  experto alemán en seguridad en plantas biogás de la Asociación Alemana de Biogás.

“Como GIZ queremos apoyar, mostrando la experiencia de Alemania en términos de seguridad en instalaciones de biogás, para evitar posibles accidentes que puedan ocurrir en las plantas de biogás, los que serían muy perjudiciales para el desarrollo de un mercado sostenible. Por consiguiente el tema de la seguridad es una parte importante de nuestro trabajo y es crucial para garantizar que los proyectos de biogás sean sostenibles, eficientes y seguros”, dice Daniel Almarza, asesor técnico del proyecto NAMA de Autoconsumo, según consigna el comunicado de GIZ.

Escenario actual

Christian Santana, Jefe de la División de Renovables del Ministerio de Energía señaló que “actualmente en Chile existe un total de 105 plantas en distintos tipos de aplicaciones y con distintos residuos.

En esa misma línea, Luis Ávila Superintendente de la SEC, destacó los aspectos y los avances en materia legislativa, y en el contexto en el que se desarrolló la normativa. “Con el reglamento publicado y vigente, en el marco de la  política energética, los objetivos que se persiguen son claros: lograr que el biogás sea sustentable, económico y seguro”.

Por su parte, Ignacio Sánchez, profesional del Ministerio de energía, explicó que existen aproximadamente 1900 instalaciones, predominantemente fotovoltaicas, declaradas ante la SEC, equivalentes a aproximadamente 10 MW que inyectan energía eléctrica través de generación distribuida, número que sigue en aumento.

Normativa

En materia normativa, Karin von Osten, de la SEC, subrayó que “todas las plantas de biogás deben registrarse en la SEC e independiente de su tamaño y de su actividad”. Hoy se registran plantas en los sectores de producción animal, lechería, industria alimenticia, elementos orgánicos, educación y en el sector rural y todas deben acogerse al reglamento de seguridad.

Cabe indicar que las bases del reglamento de seguridad para las instalaciones se estructuran en 8 títulos y 98 artículos, y se definen en especificaciones agrupadas en: generalidades, alcance, terminología y referencias normativas; responsabilidades; Diseño y Construcción; Operación, Mantenimiento e Inspección; Notificación de inicio de obras e inspección de SEC; Especificaciones de biogás; término definitivo de operaciones de instalaciones de biogás; Comunicaciones e informe de Accidentes e Incidentes; Fiscalización y sanciones.

La normativa regula en primer lugar a los actores de la industria, que en este caso son los propietarios, operadores, diseñadores, constructores y promotores. De igual modo a las instalaciones independiente del tamaño que esta sea, en las que se realizan procesos de digestión anaeróbica de residuos orgánicos en todas sus etapas. Es decir, desde la recepción hasta el consumo o quema de biogás producido, incluyendo los artefactos térmicos. “Lo primero es reglamentar la planta de biogás y luego la energía que emana, que se rige por otras leyes”, von Osten.

Buenas prácticas

En el marco de la actividad, el experto alemán en seguridad en plantas de biogás, Manuel Maciejczyk explicó que en dicho país, los tipos de peligro derivados de accidentes con resultado de lesiones a personas tienen que ver, (en orden descendente) con aspectos mecánicos, químicos, térmico, radiación y ruido. Mientras que los accidentes en las plantas se dan mayoritariamente en el área de mantenimiento.

De igual modo, recalcó que los peligros en una planta de biogás se clasifican en salud humana y medio ambiente. En el desglose de los peligros para la salud humana, el experto señaló la prevención de sustancias peligrosas, peligros eléctricos, mecánicos, incendios, explosión, ignición y que por tanto, para reducir daños, se debe evaluar el riesgo y aplicar medidas de protección, de acuerdo a las normativas vigentes. En su exposición también se refirió a las buenas prácticas en el sector de biogás, de acuerdo a su actividad.

Además señaló que hoy en día, Alemania cuenta con 9.346 plantas de biogás, alcanzando una capacidad eléctrica instalada de 4.497 MW. Destacó además la oferta del mencionado país en cuanto a fertilizantes, sanitizantes y desarrollo de la tecnología.

Casos prácticos

Durante la jornada, Aguas Andinas presentó su experiencia en biogás  a través de su biofactorías del Gran Santiago. En específico el caso de la Mapocho-Trebal en la que el biogás es acondicionado, mediante la eliminación de H2S, enfriamiento, condensados, compuestos orgánicos volátiles y siloxanos a través de filtros de carbón activado.

El biogás purificado es utilizado en motores de cogeneración de energía eléctrica y térmica. La energía eléctrica generada se transforma de 690V a 23.000V para ser distribuida en la red principal de la planta, con posibilidad de exportar a los alimentadores de la red eléctrica general. Los gases de combustión son utilizados para generar vapor para el proceso de Hidrólisis Térmica del lodo biológico, previa digestión. El calor de refrigeración de los motores es recuperado para la calefacción de los digestores.

Además, se expuso el caso de la Agrícola AASA, empresa productora de cerdos que cuenta con 8.000 madres de producción y más de 120.000 cerdos. Dado que históricamente los purines son considerados como un residuo que produce problemas medioambientales, se construyeron 4 biodigestores para producir 10 mil metros cúbicos de biogás por día. Desde 2016 que parte del biogás generado se utiliza como combustible para generar 1MW de energía eléctrica.

Parte de este biogás ya ha sido utilizado en Agrícola AASA, ya que hace un año y medio, la caldera de 2000 kilo/vapor/hora de la planta de alimentos del plantel Campesino, ha funcionado un 100% con biogás, generando un ahorro de 80 millones de pesos al sustituir el diésel como combustible.

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