(Pulso) Con el objetivo de incentivar la neutralidad tecnológica de automóviles y buses del transporte público, además de promover investigaciones, normativas e incentivos que vayan en beneficio de los vehículos eléctricos y de los consumidores, la semana pasada se creó la Agrupación de Movilidad Eléctrica de Chile (Amech), que es liderada por Alberto Escobar, quien también es gerente de Movilidad y Políticas Públicas de Automóvil Club de Chile.

Esta organización reúne a representantes del sector público y privado, entre los que se destaca Enel, Engie, el Centro de Innovación de la Universidad Católica, Europcar, Chilquinta, Nissan, Siemens, BYD, BMW, Pro Cobre Chile y la Asociación Gremial de Generadoras de Chile, entre otros.

El grupo se ha propuesto el desafío de crear una lógica de sustentabilidad y gestión urbana que vaya en favor del medioambiente y las ciudades. Por ejemplo, esta nueva entidad se encargará de establecer los estándares para la evaluar la condición y duración de las baterías de estos vehículos.

¿Cómo se configura la organización de la Amech?
-La agrupación se ordenó en base a un decálogo, en el que impulsamos, primero que todo, la neutralidad tecnológica (compatibilidad de todo el sistema) de manera de asegurar la transparencia respecto a la intermediación entre aquellos que tienen que ver con la electromovilidad. También consideramos la creación de un ecosistema previo a la competitividad, es decir, promoveremos el crecimiento de este mundo.

¿Cómo se puede impulsar este modo de transporte?
-Si hay espacio para pedir exenciones de impuestos, obviamente las vamos a solicitar. Pero necesitamos que la sociedad entienda de qué se trata, por eso debemos trabajar en conjunto. La economía colaborativa y esta manera más holística de ver cómo se ordenan las agrupaciones, es parte de lo que hay que hacer.

¿Dónde están los mayores desafíos de cara a estos objetivos?
-Hay que masificar los puntos de carga, para quitarle el temor a la gente. La política de un auto eléctrico, en general, es que se carga de noche. Entonces, si se hace de esta manera, se puede contar con la autonomía suficiente para realizar las labores diarias. Tenemos que hacer un cambio en cómo nosotros procesamos ciertos hábitos.

¿En qué se diferencia la electromovilidad de otros modos de transporte?
– Te hace pensar más del impacto que tiene el transporte. Por ejemplo, permite tener conciencia sobre cuántos kilómetros hay desde la casa a la oficina. Es un fenómeno similar a lo que nos pasa con los teléfonos celulares, pues sabemos cuál es su autonomía durante el día.

¿Cómo se puede combatir el desconocimiento que tiene la población sobre los autos eléctricos?
-Tenemos que poner a disposición de la opinión pública una batería amplia de información. Vamos a generar documentos al respecto, conectividad internacional y, sobre todo, tener la facilidad de poner encontrar distintos actores para articular la difusión e instalación de la electromovilidad.

¿Cómo ve la incorporación de la electromovilidad en el Transantiago?
-Tenemos que olvidarnos de los proyectos pilotos. Vamos a tener 90 buses y esperamos que siga creciendo este parque, y que lo mismo pase con los automóviles particulares. El mundo va a a ser eléctrico, conectado y autónomo. La incorporación de este modo de transporte al Transantiago, nos parece una de las mejores medidas que ha tenido el cambio de licitación.

¿Hacia dónde debiéramos mirar?
-Hay ciudades en China donde circulan miles de buses eléctricos. Por lo tanto, es una tecnología que existe, que es real, que funciona y es muy eficiente. Los beneficios de la electromovilidad son gigantescos, pensando también en una ciudad como la nuestra, que está tremendamente contaminada.

¿Cuál es el desafío que deben enfrentar los buses eléctricos?
-No tiene nada que ver con el punto de carga, ni con las rutas y el modo de manejo, sino que está relacionado con el vandalismo. Este es el gran problema del sistema vial chileno. Por este motivo, pedimos que los cuiden.

¿Qué espera para próximas licitaciones del Transantiago?
-Si el 80% del parque de transporte público fuera eléctrico, tendríamos una ciudad extremadamente silenciosa, muy limpia y con una calidad de vida superior a lo que estamos acostumbrados. Esto tiene que ver con el ordenamiento de nuestra ciudad.

¿Cuál es la importancia de la articulación entre el sector público y privado?
-Creemos que es muy relevante juntar a los distintos actores. No estamos en una agrupación de una determinada industria. Se trata, simplemente, de todos los grupos de interés que participan de manera directa o indirecta en temas asociados a la movilidad de este tipo.

¿Qué otros factores podrían impulsar a la electromovilidad?
-El precio de los vehículos eléctricos está bajando significativamente. Por otro lado, el valor de las baterías está reduciéndose a una tasa de 8% anual. Además, la tecnología está avanzando y se han mejorado los rendimientos de los automóviles.

¿Dónde se verá reflejado esto?
-El transporte público va a ser el primero en demostrar que es una alternativa válida para la electromovilidad. El Transantiago va a incorporar una flota y ese es un gran ejemplo.

¿Qué hay que evitar?
-Tenemos que combatir las distorsiones a nivel de mercado. Hay que generar una mayor transparencia respecto a la accesibilidad e información de vehículos usados y de sus baterías.

¿Qué va a pasar en los próximos diez años?
-Creemos que va a haber una gran participación del transporte público e, incluso, movilidad de última milla, asociada fuertemente a lo eléctrico, desde motos hasta bicicletas. En diez años o antes, la diferencia en el precio entre un auto de este tipo y uno convencional va a ser muy baja. En ese periodo, el 40% del parque vehicular será eléctrico.

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