(Pulso) Las denominadas tecnologías de “biodigestión” dependen del uso de los desechos agrícolas como recurso energético, lo cual las hace sustentables y contribuye a mitigar el impacto del cambio climático. Por ese motivo, la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC) comenzaron hace unos dos meses un programa para promover dicha innovación.

Este es uno de los tantos proyectos e iniciativas en I+D que está generando el desarrollo de la biomasa con todos sus colores y sabores en Chile. De hecho, FIA ha sido una de las entidades más activas al respecto a nivel local, apoyando diversas iniciativas relacionadas con biomasa y en la generación de biogás. Por ejemplo, aparte del convenio con la SEC, tienen algunos programas andando como “Plantas de tratamiento de purines con biodigestor y co-generación eléctrica para riego de biofertilizante” y “Planta de Biogás y Cogeneración de Energía Térmica -Eléctrica” en la Región de Los Lagos.

“Debido a la importancia que tiene el creciente consumo de energía eléctrica en los diferentes procesos productivos de la producción lechera, nace el desafío permanente de generación de energía limpia y renovable que permita bajar los costos de producción, aumentar la rentabilidad del negocio y aportar al ahorro energético del país”, comenta María José Etchegaray, directora ejecutiva de FIA.

En este “medioambiente” también surge una serie de emprendimientos basados en la innovación hacia la biomasa. Por ejemplo, Biotecsur está implementando una metodología denominada como “Sistema de Tratamiento de Purines de Vacas con Biodigestor”, que consiste en el tratamiento de purines de las vacas a través de un proceso de descomposición anaeróbico en un biodigestor que produce biogás, permitiendo generar energía eléctrica y térmica.

La puesta en marcha de esta planta comenzó hace tres meses y la idea es que cumpla una triple función: generar energía térmica y eléctrica; evitar la contaminación medio ambiental por gases y riles, y producir biofertilizante.

Chile posee biomasa proveniente de los recursos forestales. “En la región de Aysén acabamos de terminar un proyecto cuyo objetivo fue desarrollar un mercado de biomasa, en base a un modelo colaborativo de integración de la cadena productiva”, señala Etchegaray.

Desde el sector privado también se realizan innovaciones constantes. Por ejemplo, CMPC ha invertido en equipos de generación eléctrica a partir de vapor que se produce en calderas que se alimentan de biomasa.

A través de la quema de biomasa proveniente de la producción de celulosa, de la explotación de los bosques y de la industria de la madera (tableros y madera de construcción), se logra vapor de alta presión. “El flujo de este vapor a través del generador produce energía eléctrica. El vapor de salida del turbo generador es utilizado en diferentes partes del proceso, por ejemplo, como fuente de calor para el secado de la celulosa”, explican desde la compañía.

La academia también se mueve. Un caso a destacar es de la Universidad de Talca, que, tomando en cuenta su fuerte orientación agrícola, en abril se adjudicó cuatro “Vouchers de Innovación” de Corfo. Uno de ellos está enfocado a elaborar pellet aromático a partir de biomasa forestal, principalmente de pino radiata.

[Los ejes prioritarios de la Asociación Chilena de Biomasa]