(Pulso) La dependencia mutua de las empresas de oleoductos y las refinadoras está quedando en evidencia con los estragos que está causando la tormenta tropical Harvey en la Costa del Golfo, lo que pone en riesgo el auge de la producción de sale en EEUU.

Debido a que varias refinerías en la región han cerrado por la tormenta, los oleoductos tienen menos lugares para suministrar el petróleo que transportan desde los prolíficos yacimientos en la parte occidental de Texas.

A su vez, cuando los oleoductos se cierran, las refinerías aún abiertas tienen menos petróleo para procesar. En última instancia, los productores pueden encontrar su petróleo varado debido a los límites en la ruta de la costa.

Unos cuantos días más no es un problema, según Libby Toudouze, socia de Cushing Asset Management. Pero si los cierres de la Costa del Golfo continúan en la semana que viene, podría desatar un efecto en cadena en toda la industria, agregó.

“Si no hay lugar a dónde ir, no se puede acumular más crudo en la línea”, dijo Toudouze a Bloomberg.

Aunque los cierres no afectan el petróleo producido costa afuera en el Golfo de México, los productores de las cuencas Eagle Ford y Permian sentirán en algún momento el golpe si las refinerías y oleoductos que sirven el área de Houston – el corazón de la industria petrolera estadounidense – no pueden retomar rápidamente el ritmo de operaciones, dijo Rob Thummel, director gerente de Tortoise Capital Advisors.

“Cuanto más larga sea la duración, vendrán más problemas de interrupciones”, agregó Thummel. “Realmente tenemos que esperar y ver”, señaló.

Ayer, el WTI y el Brent bajaron 0,13% y 0,04%, respectivamente. Los precios están bajando en lugar de subir debido a que la tormenta golpeó a la demanda: las refinerías estadounidenses.

[Huracán Harvey provoca cierre de refinerías en Texas, y barril de petróleo WTI cae 2,72%]