(El Mercurio) Una estrepitosa caída presentaron los proyectos energéticos ingresados a tramitación ambiental durante el primer semestre del año. Aunque el sector eléctrico sigue siendo «el carro» que tira la inversión, disminuyó su ritmo, si se le compara con igual período de 2016.

Al 30 de junio ingresaron al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) iniciativas energéticas por US$ 16.451 millones, lo que equivale a una disminución del 62% si se le compara con los US$ 43.625 millones de la primera parte del 2016.

La reducción es todavía más evidente, al comparar el número de proyectos ingresados. En lo que va de 2017 suman 48 iniciativas, la cantidad más baja desde el 2011. A junio de 2016 se habían analizado 124 proyectos del área eléctrica.

El grueso de la inversión ingresada en el período se concentra en solo dos megaproyectos de energía solar promovidos por la norteamericana Andes Green Energy, que suman US$ 11.000 millones, es decir, un 67% del valor involucrado en iniciativas en estudio.

Eso sí, ambas iniciativas, de acuerdo con el SEIA, fueron recientemente consideradas como «no calificadas», lo que significa que la autoridad ambiental decidió poner término anticipado al proceso por falta de información relevante para la evaluación del proyecto.

De esta manera, descontando estas y otras iniciativas que fueron rechazadas de manera temprana por la autoridad -o desistidas por los propios titulares-, los proyectos energéticos que siguen en calificación llegan a US$ 766 millones.

De los que «siguen en carrera» de entre los presentados en la primera parte del año destaca el parque eólico Los Leones -Región de Atacama-, que considera una inversión de US$ 181 millones. También destaca la línea de alta tensión Los Changos-Kimal, por US$ 160 millones.

Los motivos que están detrás del frenazo

Fuentes de la industria eléctrica comentan que los niveles de inversión ingresada a tramitación ambiental han caído seguidos de la mayor disponibilidad de energía en el país, de la mano de una demanda baja.

Otras fuentes comentan que en años anteriores era común que muchos «especuladores» -cuando los precios de la electricidad marcaban récords en el país- presentaban proyectos a tramitación, apostando a que una vez aprobados pudiera ser vendido el permiso a un desarrollador que sí quisiera ejecutarlo.

Además, en los tiempos de los precios altos, algunos desarrolladores apostaban por vender su energía al mercado spot , aprovechando las condiciones del mercado en ese momento, situación que actualmente es inviable y se hace necesario un contrato de compra de energía (PPA, por su sigla en inglés) para viabilizar cualquier iniciativa de generación.

Este es un cambio en el panorama provocado por las licitaciones de suministro para las distribuidoras que promovió condiciones de competencia impensados, alcanzando la subasta del año pasado un precio promedio de US$ 47 MWh.

US$ 16.451 millones valen las 48 iniciativas energéticas ingresadas en este primer semestre al Sistema de Evaluación Ambiental (SEIA). El monto ha disminuido en un 62%, si se compara con los US$ 43.625 millones del mismo período en 2016.

[Cartera de proyectos de inversión paralizada por consulta indígena suma US$7.527 millones]