(Pulso) En 2016 el balance fue positivo para las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) en Chile. Al énfasis hacia ese sector en la última licitación eléctrica y los anuncios gubernamentales de orientar el modelo energético hacia una disminución de los gases de efecto invernadero (GEI), se suman los estudios que sitúan a Chile como uno de los países más prometedores en cuanto a energía solar.

Por eso, empresas como la española Acciona, apuestan por invertir localmente.

De hecho, a la reciente puesta en marcha de la planta fotovoltaica El Romero (la más grande de América Latina), se suman dos proyectos de energía eólica en la Región de la Araucanía. El primero comenzará su construcción el tercer trimestre de este año, para entrar en operaciones a fines de 2018. El otro, proyecto tiene estimada su entrada en operación a fines de 2019, y entre ambos tendrán una capacidad adicional de 290MW.

Por eso, con respecto a las inversiones en ERNC de todo el sector en nuestro país, José Ignacio Escobar, gerente general de Acciona Energía comenta: “probablemente 2017 sea un año donde habrá más de 1.200 MW en construcción. Por eso es importante cumplir con todos los plazos de los contratos y seguir invirtiendo”, dice Escobar.

¿Cuál es la meta de Acciona?

– Nuestro plan es llegar a los 1.000 MW de capacidad instalada a 2020. Estamos cerca, pero aún nos queda avanzar. Lo bueno es que no vemos factores que indiquen una rantelización del sector de renovables. Tenemos compromisos importantes, pero además vemos una gran cantidad de clientes que están recién despertando a las ERNC. Muchas industrias, producto de las licitaciones, se dieron cuenta que realmente pueden acceder a precios competitivos, bajar sus costos y además optar por energías más limpias que los posicionen como líderes en sustentabilidad en su sector.

¿Pero hay un perfil de clientes que, además del precio, por definición opte por energías renovables, como el caso de Google con su data center en Santiago?

– Sí, es una tendencia interesante. Hay empresas (muchas relacionadas al tema tecnológico), que les interesa dar a conocer a sus clientes el tema de la sostenibilidad, como el uso de ENRC. Por eso nosotros tenemos que hacer un trabajo con ellos para que entiendan lo que significa tener un suministro 100% renovable. Esa discusión, efectivamente, va mucho más allá del precio, razón por la que en ocasiones nos cuesta mucho llegar a los clientes que no se han educado al respecto.

¿Y cómo abordan eso?

– Estamos dispuestos a incorporar nuevas tecnologías al país, que son más limpias, renovables, que respetan el entorno y generan externalidades positivas. Y esa valoración la ponemos a disposición del cliente para que ellos puedan usarla en términos de imagen corporativa, responsabilidad social, reducción de huella carbono, etc. Por eso que, independiente del precio, la oferta de las renovables tiene otros elementos clave.

¿Cuáles son los principales problemas para montar una planta fotovoltaica en Chile?

– Cualquier planta está sujeta a las mismas leyes y evaluación, independiente de la tecnología, lo que habla bien del sistema. Pero lo que a nosotros nos preocupa mucho es la unificación de criterios en la evaluación ambiental, porque finalmente estos dependen mucho de la disposición e información que tiene cada autoridad local, así como la interpretación del proceso. Ciertas regiones tienen más experiencia en algunas tecnologías, pero en general la información debería fluir mejor entre las diversas autoridades y regiones.

Pero aparte de los procesos de evaluación ambiental, ¿qué otras trabas hay?

– En general la “permisología” que se necesita para echar a andar estos proyectos es tremenda y de ella se sabe muy poco. Todos los trámites que existen desde que está aprobada la evaluación ambiental hasta la construcción final de la planta, es un mundo tremendamente oscuro y del cual se habla muy poco.

¿Por ejemplo?

– Los inversionistas creen que una vez que está el permiso ambiental está todo listo, pero mínimo son más de 100 permisos sectoriales que un proyecto tiene que sacar, independiente del tamaño o la ubicación, muchos de los cuales no son muy claros ni tienen plazo perentorio de respuesta.

¿Cómo ve a Chile dentro del contexto latinoamericano en cuanto a las ERNC?

– Chile marca la pauta en Latinoamérica. Brasil ha tenido una caída por problemas más relacionados con la política, pero sigue siendo una potencia enorme en renovables. Pero Chile es pionero y lo seguirá siendo. No vemos aún otro país en la región que esté con los cimientos tan claros.

Perú también es considerado una posible potencia.

– Sí, se ha hablado bastante de eso. Ha tenido un par de intentos y realizado algunas licitaciones pequeñas. Incluso acaba de anunciar una licitación más grande. Pero al final, lo que necesitamos es tener certeza jurídica y regulatoria. Si no tengo claro qué va a pasar con mi proyecto en 15 o 20 años es difícil tomar la decisión de invertir. También hay que tener clara la política medioambiental que en otros países aún no está tan desarrollada como en Chile.

¿Pero cuál sería el próximo país latinoamericano que podría crecer fuerte en ERNC?

– No lo sé con certeza. Aparte de Perú, Argentina también ha realizado grandes anuncios en renovables, debido a su déficit energético. Estamos permanentemente monitoreando los mercados latinoamericanos, participando en subastas y teniendo conversaciones con las autoridades. Nos interesa Perú, Argentina, Colombia y Ecuador, pero no sabemos con certeza el próximo país que crezca al ritmo de Chile. Lo que está claro es que Latinoamérica es una de las regiones más atractivas para invertir en energías renovables en esta década.