(Diario Financiero) En su primera reunión de política monetaria del año celebrada ayer, el Consejo del Banco Central finalmente concretó el esperado recorte en la tasa de interés, reduciéndola en 25 puntos base (pb) hasta 3,25%, luego de mantener el tipo rector por un año en 3,5%.

En su comunicado, el instituto emisor destacó que las condiciones financieras globales han mejorado y los precios de las materias primas -cobre y petróleo- se han sostenido en niveles superiores que a mediados del año pasado.

En el plano interno, indicó que el IPC “sorprendió a la baja” en diciembre, dejando la inflación anual en 2,7% y anticipando que las expectativas de los próximos meses se sitúan en la parte baja del rango de tolerancia (2%), pero a fines del horizonte de proyección se ubican en torno a la meta (3%).

Respecto a la actividad, el Central resaltó que las cifras nuevamente mostraron un débil desempeño, “esta vez concentrado en los sectores distintos de recursos naturales”, y tanto los indicadores de demanda como del mercado laboral mantienen las tendencias previas.

El Consejo sostuvo que, tal como se indicó en el Informe de Política Monetaria (IPoM) de diciembre, “se hará necesario incrementar el impulso monetario de persistir las recientes tendencias del escenario económico”, mensaje que abre la puerta a nuevos ajustes tal como lo anticipa el mercado y los instrumentos financieros.

Más recortes, ¿de mayor magnitud?

Para el mercado, el ajuste realizado por el Central estaba incorporado, por lo que la pregunta ahora es cuándo se concretará el próximo recorte y si el Consejo se inclinará por un ajuste mayor a 25 pb.

De acuerdo al economista jefe de Scotiabank Chile, Benjamín Sierra, el análisis del escenario interno expuesto en el comunicado “sugiere un tono algo más bajista”, al mencionar la sorpresiva baja de inflación y que los sectores que lideraron el bajo crecimiento en noviembre fueron distinto a los recursos naturales. En esa línea, Sierra espera dos recortes adicionales en los próximos dos meses, “para dejarla en 2,75% el resto del año”.

En Banco Internacional apuestan por un escenario similar, aunque con un timming algo distinto.

“Esperamos nuevos recortes de 25 puntos base en la reuniones de febrero y abril, llevando la tasa de política a un nivel de 2.75%”, indicó el gerente de Tesorería de la entidad, Jaime Fernández.

BCI Estudios espera que el próximo ajuste a la baja se concrete en febrero, al igual que BBVA Research, que señala que si en la próxima reunión el Central considera que el escenario del IPoM sigue vigente, “ese recorte debería ir acompañado con un cambio hacia sesgo neutral, tal como se hizo en el último ciclo expansivo que terminó a fines de 2014”.

El economista jefe de Itaú Chile, Miguel Ricaurte, anticipa una mayor relajación monetaria, dedido a su proyección de un crecimiento débil y una inflación que estaría alrededor del 2% durante parte significativa de 2017, por lo que apuesta por una baja de 100 puntos base para situar la tasa en 2,5% a fines de año.

PATRICIO ROJAS, ECONOMISTA DE ROJAS Y ASOCIADOS: «EL ESPACIO EXISTE, DEBIÓ HABER TOMADO UNA OPCIÓN ALGO MÁS AGRESIVA»

– ¿Fue suficiente la baja de 25 puntos?

– Las condiciones de la economía chilena dan el espacio para que el Banco Central pueda bajar la tasa, con una inflación que va a evolucionar en un período más cerca del piso de la meta (2%), y los antecedentes de actividad y demanda han estado más débiles de lo que se había proyectado. Por lo tanto, el Banco Central tenía espacio para hacer una baja más allá, creo que 25 puntos fueron un poco cortos.

– ¿Qué efectos tendrá el ajuste?

– Variables como el tipo de cambio o tasas de interés de mercado ya tenían internalizado estos 25 puntos y por lo tanto los efectos en la economía serían bastante marginales. La economía está viviendo un período donde el problema de expectativas es bastante importante y por lo tanto cualquier noticia que pudiera cambiarlas es bien recibida. Un movimiento más agresivo tenía una mayor probabilidad de afectar las expectativas.

-¿Qué deberá seguir, entonces?

– El viernes (hoy) asume Trump como presidente y prácticamente todo lo que veamos a futuro en materia de tasas de interés y tipo de cambio va a depender de lo que haga Estados Unidos más que de lo que vaya a poder hacer el Banco Central.

Dado que hoy tenemos bastante claridad de que el espacio existe, el Central debió haber tomado una opción algo más agresiva y haber bajado 50 puntos.

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– ¿Cuál es su lectura de la decisión?

– No hay mucha sorpresa, y está bien porque respecto al escenario que preveía el Central en el IPoM de diciembre, no hay ningún cambio significativo. Está bien que el Banco Central haya sido predecible en esta oportunidad, creo que no es justificado que introdujera una gran sorpresa en su decisión.

– ¿El Consejo actuó con cautela a la espera de lo que suceda con Trump?

– No, la única forma de justificar un cambio relevante es que el escenario económico se hubiera modificado de manera importante y ahora no se justifica un mensaje tan agresivo.

– ¿Cuándo será el próximo recorte?

– Pronto, dudo que sea en febrero pero debería ser en los próximos dos a tres meses.

– ¿Qué efectos podría tener en el mercado este ajuste en la tasa?

– Ninguno, estaba totalmente internalizado. Y reitero que es algo bueno que no hubo sorpresas porque no se justificaba. Haber sido muy sorpresivo hubiera generado mucha volatilidad en tasas de interés y eso no sé si es tan buena idea cuando no se justifica.

– ¿Qué podría llevar a un recorte de mayor magnitud?

– Que la inflación baje mucho más de lo que el Central espera y si se genera una mayor turbulencia financiera a raíz de la llegada de Trump, por ejemplo, y eso afectara las perspectivas económicas.

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