(Diario Financiero) Aumentar los ingresos provenientes del área de transportes es parte de las definiciones que se están tomando en Gasco a casi tres meses desde que la familia Pérez-Cruz se hizo del control de la distribuidora.

Tras la separación del negocio de gas natural, que quedó en manos de Gas Natural Fenosa, la centenaria compañía mantuvo los activos destinados al negocio de gas licuado (GLP) y en lo que respecta al segmento de transportes está presente a través de tres áreas. La principal es la subsidiaria AutoGasco, que opera 54 estaciones de servicio y adapta al gas vehículos como taxis-colectivos, flotas y otros particulares de uso comercial.

Las otras son las divisiones Marine Gasco, que abastece fundamentalmente a salmoneras, y Desarrollo, que busca introducir el gas en nuevos segmentos -como el transporte de carga- a través de nuevas tecnologías o soluciones.

La gerencia de Transportes, que fue creada a inicios de este año y está a cargo de Rodrigo Araya, agrupa todas estas actividades y delinea las próximas expansiones, las que están basadas, dice el ejecutivo, en la expectativa de que en el mediano plazo el precio de este combustible se mantendrá bajo, por los altos niveles de producción de gas natural y licuado que se observan en los mercados de referencia.

Esta caída, añade, hace que hoy el gas vehicular pueda ser 40% más barato que los combustibles líquidos.

En lo que respecta a Autogasco, donde ya tienen más de 17 mil vehículos reconvertidos, la intención es abrir nuevas estaciones de servicio a través de la alianza que desde 2013 mantienen con Petrobras, la que ya suma 18 puntos de atención mixtos, así como asociada a otras operadoras independientes, como JLC.

Pese a la separación de los negocios, en este caso Gasco mantendría el concepto de gas vehicular, es decir, que en estos puntos ofrecen gas licuado y natural. Para acceder a este último disponen de alternativas de suministro.

El número de estaciones, advierte Araya, no está definido a priori, pues dependerá de la evolución de la demanda, ya que si, por ejemplo, la autoridad levantara la prohibición para que los vehículos particulares usen gas, el crecimiento sería más agresivo.

Más que salmoneras

En el caso de Marine Gasco, que además del abastecimiento de combustible para embarcaciones considera otros usos industriales, como la incineración de mortalidades (que tuvo un importante incremento este año a raíz del fenómeno del bloom de algas), el plan es pasar de los 15 clientes actuales, que son fundamentalmente empresas salmoneras distribuidas entre las regiones de La Araucanía y Magallanes, pero concentrados en la Región de Los Lagos, a un número mayor llegando a otras áreas acuícolas y pesqueras.

En este caso, explica Araya, están en conversaciones con sindicatos artesanales para adaptar sus embarcaciones al uso de gas y para instalar puntos de abastecimiento dedicados, similares a los que actualmente tienen en terminales de taxis-colectivos.

En plena ejecución, además, tienen varias pruebas de tecnología para introducir el gas en el transporte de carga mayor como combustible y para aplicaciones específicas (como la refrigeración) y el transporte público.

En este último punto, Araya se muestra optimista porque han percibido una actitud favorable de la autoridad hacia la integración del gas entre las alternativas de combustibles para las flotas del Transantiago. Lo anterior, en el marco de la preparación de la próxima licitación del sistema capitalino, donde ellos como actor del mercado han sido parte del proceso de consulta.

A septiembre el resultado de explotación (que resta el efecto de la reestructuración) de Gasco alcanzó $ 49.978 millones, un alza de 6% respecto de igual lapso de 2015 y su Ebitda subió un 3% a $ 66.534 millones, gracias a mayores ventas y márgenes.

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